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Benissa: llegan las fiestas patronales en honor a la Puríssima Xiqueta

Dejamos atrás la Semana Santa y la Pascua pero continuamos de fiesta en La Marina. Benissa toma el relevo de las fiestas patronales para adentrarnos en plena primavera. Las fiestas patronales en honor a la Puríssima Xiqueta arrancarán este 20 de abril para brindarnos un completo programa de actividades que combina durante nueve jornadas actos taurinos con degustaciones gastronómicas, actuaciones musicales y actividades para todos los públicos y edades. Cultura, diversión y gastronomía coinciden en una misma propuesta que incluye jornadas temáticas muy curiosas y llamativas, caso del día ‘dels fadrins’ (de los solteros).

Los actos taurinos, con las entradas y actuaciones de Bous al Carrer, al que acompaña el montaje de los cadafals (cadalsos) para disfrutar de las mismas tienen una gran importancia para la población, como también el acto de coronación de la Reina de las Fiestas y su corte de honor así como las tracas y castillos de fuegos artificiales.

Las fiestas arrancarán oficialmente el sábado 14 de abril, con el día del Pregón, donde destaca el pasacalle de los festeros acompañado por los músicos. La segunda gran cita en el calendario se vivirá el siguiente viernes, el 20 de abril, con el citado acto de coronación, que tendrá lugar a las 22.30h. en el Paseo Dolores Piera. Al mismo seguirá la actuación de una orquesta de música, que pondrá ritmo a la noche. Ese mismo fin de semana tendrán lugar algunos actos subrayados con mayúsculas por los benisseros: la ofrenda de flores (el sábado 21 por la tarde) y la procesión en honor al a patrona (el domingo 22).

El lunes 23 os recomendamos el denominado Dia dels Riberers, con la cabalgata de carrozas a las 18 horas, la Mascletà Nocturna y la actuación de la orquesta La Tribu, uno de los platos fuertes musicales. Al día siguiente, miércoles, turno para ‘Els Fadrins’, con una comida popular a mediodía, la cabalgata humorística con un inicio desde la Plaza del Ayuntamiento a las 18 horas y la Nit de rock por la noche, también en el Paseo Dolores Piera.

Miércoles, jueves, viernes y sábado estaban reservados para las actuaciones de Bous al Carrer, aunque durante esta última jornada tendrá lugar el Día de las Añadas, con Paella gigante y orquestas por la tarde en el perímetro del Passeig Dolores Piera. Las fiesta patronales de Benissa concluirán el domingo 29 con la actuación de los tenores del grupo In vivo.

Desde el equipo de La Guía del Turista os recomendamos que disfrutéis de las fiestas de la Puríssima Xiqueta. I desitjem a tot el poble de Benissa bones festes!!

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pascua2018

¿Dónde comernos la ‘Mona de Pascua’?

Pasar el día en familia o juntarnos con los amigos el primer y el segundo día de Pascua, aprovechando que ambos son festivos, es una de las costumbres que más arraigo tienen en La Marina. Y, por supuesto, ello incluye comernos la mona, es decir, ese dulce típico que incluye un huevo duro (la tradición dice que se lo debemos romper ‘cariñosamente’ a alguien en la frente) y que también puede degustarse junto a una buena onza de chocolate.

Opciones para disfrutar en compañía tenéis muchas. Y lugares a los que acudir, también. Si estás en la costa, uno de los planes más recurrentes es ir a la playa, donde podremos practicar deportes, dar un paseo y disfrutar con los niños, que se lo suelen pasar muy bien jugando en la arena. Dénia, Jávea, Calpe, Teulada o la propia Benissa disponen de calas y playas arenosas en las cuales disfrutar.

Si por el contrario nos gusta más la montaña, podemos optar por hacer alguna ruta por el Montgó, subir al Penyon d’Ifach (en Calpe), visitar la Serra de Bèrnia o desafiar al Gegant de Pedra (Segària). Para aquellos que prefieran un plan más tranquilo pero también con naturaleza les aconsejamos una visita a la Marjal de Pego-Oliva o una visita lúdico-gastronómica por la Vall del Pop, donde también hay una gran cantidad de rutas para hacer senderismo.

Más hacia el interior nos quedan Les Valles (Ebo, Alcalà, Laguar y Gallinera), con bellas poblaciones que merecen una visita y donde hallaremos también una buena mesa donde disfrutar con la gastronomía autóctona, que combina a la perfección el mar y la montaña.

Si preferimos, en cambio, el turismo cultural, Dénia y Xàbia ofrecen estos días visitas guiadas que permiten conocer su patrimonio. Además, en esta última encontraremos un Mercadillo de Pascua en el centro histórico, lo que supone una excelente excusa para conocer los típicos empedrados de tosca que caracterizan a Jávea.

Y si cruzamos hacia la Marina Baixa nos esperan también la bella Altea, en cuyo casco histórico se respira la esencia del Mediterráneo; la Vila y sus fachadas de colores junto al mar o la cosmopolita y seductora Benidorm, con múltiples posibilidades de ocio durante todo el día. Sin olvidarnos de otro de los destinos de referencia ya sea en Pascua o cualquier otro día del año: Guadalest, con su castillo y su pantano

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xabia turismo pesquero

Hazte a la mar en Xàbia y disfruta de la pesca mediterránea

¿Te imaginas vivir una jornada con los pescadores, disfrutando de cómo cogen la gamba y compartiendo con ellos un día diferente y especial? El turismo experiencial está de moda. También en La Marina. Concretamente en Xàbia, donde en breve pondrán en marcha una nueva iniciativa que permitirá a cualquier persona, turista, visitante o vecino del municipio hacerse a la mar con los pescadores a través de una serie de incursiones que permitirán conocer este oficio y todo lo que implica a pie de embarcación.

Este proyecto experiencial, que pondrán en marcha por el Ayuntamiento de Xàbia y la Cofradía de Pescadores de la localidad, buscará ofrecer una experiencia lo más realista posible. Cinco embarcaciones se pondrán a disposición de los grupos solicitantes para acompañar a los pescadores a las zonas habituales de pesca, pudiendo conocer de primera mano los detalles y entresijos de esta fascinante pero a la vez tan desconocida profesión. Los grupos deberán oscilar entre las cinco y las doce personas, fijándose como edad mínima los cinco años.

Antes de embarcarse los participantes recibirán una pequeña charla explicativa para saber cómo comportarse en la embarcación. Una vez a bordo se les mostrarán las rutinas habituales del gremio pesquero y podrán comprobar las diferencias entre las diferentes artes de pesca que se practican en estas aguas: el trasmall (también conocido como arte menor), que utiliza redes de pesca menores que las habituales; y el sistema de arrastre, que viene a ser el utilizado por las embarcaciones de mayor dimensión. En Xàbia también se practica una tercera, conocida  como el cerco, aunque sólo se lleva a cabo por la noche para lograr efectividad, lo que a día de hoy dificulta por normativa que se pueda dar a conocer en vivo al gran público.

Saboreando el mar

Tras la faena y la expedición,  los participantes en esta experiencia degustarán lo pescado. Podrán hacerlo a bordo de la propia embarcación o saborearlo tranquilamente en tierra, en la cantina del puerto.

Esta experiencia de turismo pesquero está previsto que arranque en el mes de junio. De momento, lo que sí es posible  es disfrutar del espectáculo que ofrecen las barcas de pesca a su llegada al puerto a primera hora de la tarde, seguido de la subasta de pescado y la posibilidad de comprar ese mismo género fresco en la lonja.

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benimaquia

Los vinos de la Marina: Una tradición milenaria

La gastronomía de La Marina brinda en el firmamento de las Estrellas Michelín, presumiendo y con motivos de Ciudad Creativa de la Gastronomía (en el caso de Dénia, aunque se trate de un proyecto comarcal) y de presentar una cultura en los fogones que aúna vanguardia y tradición. Muchos son los motivos que explican este fenómeno, y también son variados los factores y circunstancias que lo aliñan y enderezan.

Entre estos últimos, una tradición vinícola que se remonta muchos siglos atrás, en concreto hasta el siglo VI a.c., y que nos traslada al Alt de Benimaquía. Esta colina ubicada en la cola del Montgó, en término dianense pero colindante a la población de La Xara, alberga una de las bodegas más antiguas de la península sino la que más. De hecho, los hallazgos arqueológicos y estudios efectuados a raíz de los mismos permiten afirmar que en esta zona privilegiada por su clima y su tierra fértil se elaboraron algunos de los primeros caldos que disfrutaron los Íberos.

La creencia originaria de que las murallas y torres que cercaban este cerro albergaban un poblado estable han perdido peso frente a la teoría de que toda esta fortificación acogía una especie de factoría para la producción de vino. Las excavaciones efectuadas han dado con estructuras de adobe y de tierra apisonada que formaba partas rectangulares en cuyas plataformas se llevaba a cabo el prensado de  las uvas, cuyo mosto y hollejos se recogería en las balsas adosadas para una primera fermentación de un par de días. A continuación el vino se trasegaría en ánforas donde tendría lugar la segunda y definitiva fermentación.

Y es que en estos yacimientos también se han localizado abundantes restos de ánforas para depositar y transportar el vino. Ánforas que no sólo servían para el consumo propio, sino también para el comercio con otras regiones del Mediterráneo. De ello se percataron los romanos, que cogieron el testigo de los habitantes autóctonos de estas tierras para sistematizar la producción del vino, extendido las bodegas a otras factorías como las localizadas recientemente en Xaló o en la Almadrava de Els Poblets.

Por lo tanto, esta tradición culinaria y gastronómica de la que se enorgullece La Marina tiene una base histórica y regada en vino, el que se producía centenares de años atrás en el Alt de Beimaquía, cuyos restos se pueden visitarse en una excursión relativamente sencilla y que os recomendamos desde el blog de La Guía del Turista.

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Aristócrata y reformadora: la duquesa de Almodóvar

En el blog de La Guía del Turista os invitamos que recorráis con nosotros La Marina y también a que la conozcáis un poco más en profundidad a través de anécdotas, leyendas, hechos relevantes o personajes curiosos y significativos. Uno de estos últimos podría ser perfectamente Josepa Doménica Català de Valeriola (1764-1814), duquesa de Almodóvar y Grande de España, ostentando en la Marina Alta los títulos de baronesa de Xaló y Lliber y señora de Gata de Gorgos.

Pese a tratarse de una aristócrata en toda regla, la duquesa se distinguió siempre por su carácter inquieto, lo que facilitó la consecución de una educación elevada, algo impropio incluso para buena parte de la nobleza del Siglo XVIII. Ayudada por esta formación, y de una mente abierta con pensamiento progresista y liberal, doña Josepa Català se reveló contra el papel secundario que tenían las mujeres de esa época, abriendo el camino a posteriores movimientos reivindicativos y figuras feministas cuyo trabajo desembocó en el reconocimiento de buena parte de los derechos del sexo femenino durante el siglo XX.

Así lo relata el libro de la pedreguera Irene Ballester La duquesa d’Almodóvar. Vida d’una aristòcrata valenciana a la fi del segle XVIII, donde la autora subraya que Doménica Català creía firmemente en la necesidad de alfabetizar y formar a la población o, al menos, a las clases medias crecientes, lo que explica su herencia educativa: en su testamento dejó explícito que parte de su propio patrimonio se dedicara a la creación de escuelas, muchas de las cuales estuvieron abiertas durante décadas.

Una de ellas se ubicó en Xaló, donde gracias al dinero de la baronesa nacieron dos escuelas que funcionaron hasta muchos años después de su muerte, y que con su dinero se pagaron entre otras cosas los honorarios de los maestros.

Lo novedoso, además de acercar la educación a los humildes y desfavorecidos, fue su interés por la educación de ambos sexos, en una sociedad tan machista, si bien, y tal como recogen cronistas oficiales de la época, las niñas recibían una formación específica relacionada con las labores habituales reservadas a las mujeres. Y es que la duquesa podía ser reformista, pero no revolucionaria.

Su herencia también sirvió para mitigar la situación de huérfanos, siempre y cuando éstos tuvieran interés y aptitudes para ser formados en beneficio de la comunidad. Y tuvo relevancia a nivel arquitectónico, pues ayudo a incrementar el patrimonio de La Marina sufragando, por ejemplo, la construcción de una iglesia en Xaló, que está en pie con una inscripción que recuerda sus orígenes.

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La antigua Altaya, más conocida como Altea La Vella

Hablar de Altea es hacerlo de una de las poblaciones más bellas de la Costa Blanca. Su situación geográfica, sobre un cerro que ofrece unas magníficas vistas al mar, y la singularidad de su casco histórico repleto de casas blancas y calles empedradas donde abundan los talleres de artesanía le confieren un aire  de pura esencia a Mediterráneo.

Sin embargo, muchos no sabréis que, antaño, la actual Altea no ocupaba este enclave ni coincidía con el antiguo recinto amurallado del que todavía se conservan vestigios, sino que situaba a unos 3’5 kilómetros ocupando una superficie situada al norte del río Algar. Os invitamos a que retrocedáis en el tiempo con nosotros para situarnos en el siglo VIII, en plena dominación musulmana.

Aquel asentamiento islámico, respondía a otro nombre, Altaya, que con el paso del tiempo, y tal y como ha sucedido con otros topónimos, ha derivado en la actual denominación de Altea. Esta zona, según apuntan algunas fuentes, podría haber sido poblada anteriormente por griegos y romanos, tomando el relevo las diferentes étnias llegadas de África que fueron ocupando progresivamente la península Ibérica. No obstante, otras fuentes históricas indican que la presencia griega en estas costas fue muy escasa y se limitó al comercio con los fenicios y los iberos.

Sea como fuere, fue tras la conquista cristiana, en el siglo XIII, cuando Altāya pasó a denominarse Altea, ocupando la misma superficie y también bajo control musulmán durante algunos años debido a concesiones de vasallaje con el rey Jaime I, además de por alguna que otra rebelión capitaneada por el incansable al-Azraq. Fue en esa época cuando aparecieron las primeras viviendas de Bellaguarda, con las que comenzó a dibujarse la conocida hoy como Altea La Vella, al tratarse de una zona perfecta como baluarte defensivo que contaba con una torre bautizada con el mismo nombre.

Los decretos de conversión de los musulmanes al cristianismo y, más tarde, de expulsión definitiva de los moriscos en 1609 provocaron un significativo despoblamiento, cuyo resultado fue el completo abandono de la antigua Altāya. Paralelamente, en torno a Bellaguarda se había ido creando un pequeño caserío arropado por la protección del baluarte al que, en los albores del siglo XVII, se concedió Carta Puebla, pasando a ocupar el nuevo, definitivo y actual emplazamiento de Altea.

Por fortuna, el viejo emplazamiento (Altea la Vella) se comenzó a poblar, de nuevo y paulatinamente, a partir del siglo XVIII y en la actualidad constituye una apacible pedanía de Altea situada a los pies de la siempre fascinante sierra de Bernia —frontera natural entre las comarcas de la Marina Baixa y la Marina Alta.

Información extraída del libro Paseos con historia por la costa de Alicante y el blog sendasyleyendas.com

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Ondara: mucho más que toros

En nuestro recorrido semanal por el norte de la Costa Blanca, desde la Guía del Turista os invitamos a que nos acompañéis hoy hasta el municipio de Ondara. Situada en el corazón de la comarca de la Marina Alta, Ondara es mucho más que su gran emblema, la Plaça de Bous, conocida por albergar numerosos festejos taurinos de diferente índole y por su valor monumental y arquitectónico. Ya hablamos de ella en otro post de nuestro blog, por lo que únicamente recordar que se trata de una construcción que data de 1901 y que destaca por sus elementos de estilo arabesco, una sólida estructura de mampostería y mortero que fue remodelada hace más de 50 años, adquiriendo la belleza de la que presume hoy día.

Pero Ondara es un municipio con personalidad, que ha crecido y progresado mucho en los últimos años, poniendo en valor un centro histórico reformado donde destaca la Plaça del Mercat y, en ella, su Torre del reloj, declarada BIC (Bien de Interés Cultural). Se trata de la única torre que queda en pie de las cuatro con que contaba el antiguo castillo musulmán que dominaba esta localidad.

También merece una parada para disfrutar la Font de la Carxofa, construida a finales del siglo XIX. Su simbolismo e importancia para los ondarenses se equipara al cariño que conceden a su céntrico convento, edificio que data del siglo XVII y que alberga la imagen de la Virgen de la Soledad, patrona de Ondara. La iglesia, construida un siglo antes (en el XVI) es otro de los lugares de interés, como lo son dos espacios abiertos muy significativos: el lavadero municipal y el Assut, una presa de piedra de origen musulmán.

El prado, el emblema

Aunque, si hemos de quedarnos con algún edificio histórico (siempre dejando de lado a la plaza de toros) ese será, sin duda, el edificio de El Prado. Restaurado recientemente (en 2010), esta construcción histórica destinada hoy a un espacio multiusos era el centro neurálgico antaño y continúa siendo, hoy día, el punto de encuentro para los habitantes de Ondara. Se ha convertido hoy día en una instalación clave para albergar eventos y dinamizar la vida cultural, social y económica del municipio, sin olvidar su atractivo como antigua sede del mercado agrícola y de abastos que todavía puede observarse en su estructura.

Modernismo, tradición y funcionalidad se combinan en este mismo y único espacio, de referencia para la comarca de La Marina y la Provincia de Alicante.

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Benidorm, una ciudad de altura

Benidorm es famosa por muchos motivos. Uno de ellos, sin duda, es el skyline, esa línea que marca en las alturas la hilera de rascacielos de una ciudad. Singular y llamativo, por no decir espectacular, el skyline de Benidorm distingue esta cosmopolita ciudad turística haciendo que se divise desde muy lejos sin posibilidad de confundirse.

De hecho, esta gran característica hace que la capital turística de la Costa Blanca sea incluso un lugar turístico muy interesante a nivel mundial, ya que es muy extraño encontrar tantos rascacielos en una ciudad que no sea un centro económico financiero, como es el caso. Se comenta que, después de Nueva York, Benidorm (salvando las distancias, obviamente) es la ciudad que más edificios de estas características tiene por cada uno de sus habitantes, lo que no deja de ser curioso y llamativo.

En la actualidad en el skyline de Benidorm luce más de 25 edificios que superan los 100 metros de altura; y más de 300 de ellos presumen de tener un mínimo de 15 plantas, por lo que no son aptos para gente que tenga vértigo. Los tres rascacielos más altos son el edificio residencial In Tempo, que se inauguró en el 2013 y que cuenta con 200 metros de altura y 47 plantas; el Gran Hotel Bali, levantado en el año 2002 con 52 plantas; y la Torre Lugano, que es también un edificio residencial que se eleva a 158 metros de altura con 43 plantas y se inauguró en el año 2007.

Un hecho curioso es que los edificios están situados de tal manera que los de delante no tapan la vista al mar de los que están situados detrás, algo valorado por turistas y residentes, que pueden ver el mar desde prácticamente cualquier edificio de la ciudad.

Y el centro histórico…

Junto a estos enormes edificios convive de forma harmoniosa el centro histórico, que todavía conserva cierta esencia del pueblo marinero en el que antaño era Benidorm hasta finales de los años 50 y años 60, cuando aprovechando el ‘boom’ turístico la ciudad se desarrolló urbanística y demográficamente, adquiriendo progresivamente las dimensiones con las que se conoce en la actualidad.

Desde La Guía del Turista os invitamos a dar una vuelta por Benidorm y a subir a alguno de sus edificios más elevados para disfrutar de este paisaje urbano tan característico. Benidorm: una ciudad de altura.

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Alcalalí y sus almendros se visten de fiesta en febrero

Ya os hemos hablando en más de una ocasión de la belleza que adquieren los paisajes de la Vall del Pop, en la comarca de la Marina Alta, cuando llega el invierno. La floración de sus almendros brinda un paisaje blanco característico y singular que hace las delicias de vecinos y visitantes. Para disfrutar de esta riqueza paisajística, pero no sólo con la vista sino con los cinco sentidos, en Alcalalí viene celebrándose desde años atrás el conocido como ‘Feslalí’, un evento que busca poner en valor todo el potencial que ofrecen a la par este cultivo tan propio del mediterráneo y las distintas poblaciones que se aglutinan en torno a esta Vall, entre las que se encuentra Alcalalí.

Las actividades del programa Feslalí “Alcalalí en flor” se celebran durante todo este mes de febrero, concluyendo el próximo día 25. Variedad y calidad distinguen un programa donde destacan como actividades más representativas la Ruta de la Tapa en los bares, restaurantes y comercios de Alcalalí, que alcanza este año su tercera edición, además de las visitas guiadas tanto a la Torre Medieval como  al Museo Etnológico.

Concretando algunas de ellas, destacar el encuentro  #InstaMeetFeslalí que se celebrará en el citado Museo Etnológico el domingo de febrero sobre las  de la mañana o, un poco más tarde, una actividad de Geocaching con salida desde la Plaça de l’Ajuntament.

Para el siguiente sábado, 17 de febrero, la organización ha preparado una caminata senderista en familia, a la que seguirá un atractivo Showcooking temático, en el que se prepara leche de almendra; un taller de cocina infantil donde los niños harán dulces con almendras de Alcalalí o una demostración de oficios tradicionales, con la confección de capazos de “llata”. Al día siguiente, domingo, para quemar los dulces y hacer un poco de ejercicio en familia se ha planificado una caminata senderista. Será a las 10 de la mañana.

El último fin de semana de febrero el Feslalí acogerá una interesante Fira d’Oficis i Productes de la Terra, que ha contado con una muy buena acogida en ediciones anteriores, que se completará con talleres infantiles y paseos en tren de madera y una Cata de aceites locales, en este último caso en el Museo Etnológico,.

Para el domingo, último día, se ha programado una visita a los huertos de almendros con la SAT Llauradors d’Alcalalí, por la mañana, junto a otras actividades para niños. La clausura este interesante festival de los almendros en flor de Alcalalí será a las 18 horas.  ¡No os lo perdáis! Es una recomendación de la Guía del Turista.

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Parcent, una joya paisajística en el corazón de la Marina

En anteriores entrada del blog de La Guía del Turista os hemos hablado del gran atractivo que ofrece La Vall del Pop, en la comarca de la Marina Alta, y de los distintos municipios que se asientan en esta zona privilegiada. Gastronomía, paisajismo, naturaleza, arquitectura rural, tranquilidad…muchas son las cosas que nos ofrece la Vall del Pop. A todas ellas pone su granito de arena Parcent.

Esta antigua alquería, que en 1248 fue conquistada por Jaime I, se levanta 350 metros por encima del nivel del mar. Ell le confiere la posibilidad de ofrecer unas vistas espectaculares desde algunos de los puntos que rodean a este típico municipio rural del Mediterráneo. Sus paisajes, las muchas rutas para la práctica del ciclismo y del senderismo que parten de esta localidad y su espíritu deportivo a la par de aventurero que caracteriza a Parcent, con la organización de eventos relacionados la pelota valenciana, el parapente o el rally, con la subida cronometrada al Coll de Rates.

Parcent es, por consiguiente, un destino ideal para los amantes del turismo activo a los que también guste combinar de otros placeres como el descanso y relax, o disfrutar de la arquitectura mediterránea que caracteriza su casco urbano. Si dais un paseo por Parcent os recomendamos que visitéis su iglesia, el lavadero, la cooperativa o el Museo de la Almazara.

Referente del senderismo…y la gastronomía

Pero si por algo se distingue Parcent es por ser punto de partida de infinidad de rutas senderistas. Muchas de ellas atraviesan la Serra del Carrascar de Parcent, siendo la circular es una de las más conocidas y concurrida. En este último caso el excursionista podrá disfrutar con la Font de la Foia, la Cova dels Coloms, el Mirador de Parcent, el  Tossal d’Alpolupi, la Penya des Carrascar, Sa Malladeta de sa Carena, la Torre de Guaita, el Coll de Rates y, por último, la Penya Talaia. El descens es realitza pel Camí de la Pansa.

Y, para recuperar fuerzas, qué mejor destino que un lugar donde se concentran algunos de los mejores restaurantes y bares de la zona, con fogones que dan calor a platos tradicionales (como el ‘Espencat’ o la ‘Coca amb pebrera i tomaca’) que conservan la esencia de la ‘Cuina de la Marina’, y distintas bodegas que, pese a ser pequeñas, no censan en su empeño por mejorar unos caldos característicos que aprovechan las singulares características de esta zona privilegiada de la Comunitat.

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