jardin albarda

Un oasis de paz y belleza: El Jardín de l’Albarda

Es un lugar un tanto escondido, pero en el que la naturaleza y la mano del hombre han combinado a la perfección para dibujar un oasis donde pasear, leer un buen libro, reflexionar…simplemente relajarse y disfrutar. Hablamos del jardín de L’Albarda, naturalmente.

Con más de 700 especies autóctonas, para los expertos se trata de un lugar de referencia en el mundo de la jardinería mediterránea. Tiene una  superficie de 50.000 m2 y cuenta, además, de una amplia colección de rosas y palmeras. Está Situado en el término municipal de Pedreguer, muy cerca de Denia y Xàbia, y llama su atención por la gran biodiversidad botánica que atesora, repartidos entre un jardín formal y otro silvestre.

En primavera es posiblemente cuando el Jardín de la Albarda exhibe todo su esplendor, aunque cualquier día es una buena excusa para visitarlo. De hecho, en todas las épocas del año se pueden encontrar plantas en flor, colores y olores variados que la naturaleza regala al visitante. El espacio tiene, además, un modelo de sostenibilidad a seguir, pues tiene plantas autóctonas, adaptadas a nuestro clima y suelo, con un mínimo consumo de agua.

Flora, paisaje y arte

No obstante, su valor no sólo reside en el contenido, sino también en el continente. Y es que, más allá de la riqueza de especies que atesora, el Jardín de la Albarda recrea la imagen de los antiguos jardines renacentistas valencianos, influenciados por la cultura árabe. De hecho, el visitante puede observar paseos, pérgolas y fuentes de una gran belleza que nos ayudarán a viajar a tiempos pasados.

Por todas estas características, este cóctel interesantísimo de botánica, ecología, paisajismo, sostenibilidad y arte hace que el Jardín de la Albarda sea un proyecto único en el conjunto de la Comunidad Valenciana. A ello contribuye su naturaleza privada, ya que está promovido por Enrique Montoliu y la fundación Fundem, pese a lo cual el recinto puede ser visitado sin necesidad de solicitar permiso alguno y de forma gratuita.

El papel de esta fundación está muy relacionada con el jardín, ya que se dedica a la adquisición de monte y terrenos de alto valor ecológico con la finalidad de su preservación, su restauración y estudio. Es decir, a recuperar y poner en valor el patrimonio natural.

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Castillo de Denia

¿Qué ver en el castillo de Dénia? Puntos imprescindibles:

El castillo es el gran emblema de Dénia y, sin duda, el elemento más importante de su destacable patrimonio. Esta fortaleza fue antaño plaza estratégica para la defensa y símbolo inequívoco del poderío e influencia de la ciudad, siendo en la actualidad escenario de obras de conservación y restauración, así como de innovadoras propuestas de difusión. Aunque su diseño se remonta la a época islámica, entre los siglos XI y XII, es uno de los elementos patrimoniales que define la topografía histórica del núcleo urbano.

Desde la Guía del Turista recomendamos su visita, no sólo para que os empapéis con la historia de Dénia, sino también para disfrutar de las inmejorables vistas que ofrece de la ciudad, de la línea costera y del Montgó. Su privilegiada ubicación, sobre una colina situada en el centro urbano, lo convierte en un lugar fantástico para hacerse una idea de la variedad y riqueza paisajística que oferta la ciudad. Además, su accesibilidad permite subir rápidamente hasta el punto más elevado y hacerlo acompañado de niños.

Podéis haceros fácilmente con un plano, díptico o desplegable donde figuren los puntos más destacados del castillo de Dénia. No obstante, y para haceros boca, os resumimos aquí los que consideramos como imprescindibles:

-Palau del Governador/Museo Arqueológico: Ubicado en la parte más elevada del castillo, en dos estancias conocidas como “Palau del Governador” (palacio del gobernador), atesora en su seno el pasado de la ciudad, que explica su formación y evolución, así como el porqué de sus formas actuales y de la idiosincrasia y forma de vida que distingue a su población. Incluye información de las épocas ibérica, romana, musulmana y cristiana.

-El Palau Vell y las Escaleras del Duc de Lerma: En una de las actuaciones más recientes que se han llevado a cabo en castillo se ha procedido a restaurar toda la zona del Palau Vell y, en especial, las escaleras que permiten ascender a la zona superior del mismo.  Su restauración y puesta en valor no sólo permiten admirarla en todo su esplendor, sino también que el castillo recobre su grandeza renacentista y redescubre la existencia de estructuras y contextos de un antiguo palacio andalusí, que dataría del año 1.100 aproximadamente y que habría sido la vivienda de altos cargos de la época.

-La Torre del Consell: Además de fortaleza defensiva, el castillo también se convirtió en la cocina donde a partir de los siglos XV y XVI la clase política y los personajes influyentes marcaban la agenda y decidían sobre el futuro del municipio. Lo hacían en el denominado Consejo de la ciudad (Consell de la Vila), que se reunía en una torre levantada en el siglo XV y cuyo nomenclatura, Torre del Consell, recuerda su grandeza como centro de poder y de toma de decisiones. Desde el punto de vista arquitectónico destaca la bóveda de crucería de su sala interna, con una ventana geminada con arcos lobulados, que enlaza la arquitectura puramente defensiva con el primor del gótico civil valenciano más tardío.

-La Vila Vella: La conquista de Dénia por el Rey Jaume I en 1244 y, por ende, su incorporación a la corona de Aragón, ejercerá en años posteriores un gran impacto en el urbanismo de la ciudad, que buscará su espacio en el interior del recinto de la muralla.

Es así como en 1308 se funda La Vila, un espacio que nació como plaza militar pero que albergó manzanas con viviendas, calles e infraestructura urbana con un marcado carácter gótico. Siglos más tarde la Guerra de Sucesión pondrá fin esta vida urbana en el interior del castillo, devolviendo a la fortaleza un papel exclusivamente estratégico, defensivo y militar.

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Benissa Ayuntamiento

Benissa: un viaje a la Edad Media y al Renacimiento. ¿Nos acompañas?

En el sur de la Marina Alta encontramos una de las localidades más destacadas de esta comarca: Benissa. Su población, situación estratégica e importancia histórica así lo acreditan, como la calidad de sus celebraciones (sin ir más lejos, a finales de este mes de abril celebrará sus conocidas fiestas patronales) y de su patrimonio.

Los musulmanes hicieron de Banu-Issa, la actual Benissa, uno de sus principales enclaves, aunque lo que mejor se ha conservado en su pasado medieval, con un centro histórico que permite dar un paseo por la Edad Media y el Renacimiento.

El recorrido que os proponemos debería comenzar en la Plaza del Portal, la antigua entrada de una Benissa que antaño estuvo amurallada, como muchas de las plazas musulmanas (el castillo de Dénia, por ejemplo, también es de la época árabe). En ella se levanta el Ayuntamiento, que hace siglos albergaba el antiguo Hospital Municipal. Nuestra próxima parada, adentrándonos como hemos dicho en la la Benissa medieval, será la recoleta Plaza de la Iglesia Vieja,  donde unos azulejos y una réplica de la fachada de la iglesia constatan la presencia durante siglos de la antigua iglesia-fortaleza medieval, donde se resguardaban los benisseros ante las incursiones de los piratas.

Por su parte la calle de la Puríssima  revela la fisionomía de una ciudad valenciana del renacimiento, con sus balcones enrejados, su calzada empe­drada, el contraste del blanco encalado y la piedra tosca. En la misma calle Puríssima está el edificio de uso público más antiguo de Benissa: La Sala del Consell, utilizada como casa de la villa, cárcel y archivo legal.

Otros edificios de interés y visitables son las antiguas casas solariegas de los Andrés y Pere Bigot o el Palacio de los Torres-Orduña. El interés que ha tenido el municipio por rehabilitar su patrimonio y darle un uso público permite visitar ambos, convertidos hoy en la Sede Universitaria, en el caso del primero; y en un Centro cultural y Biblioteca, en el caso del citado palacio.

La vecina calle Desamparats, que también rezuma aires renacentistas, acoge el Centro Cultural tienes el Casal dels Joves, que está implantado sobre una construcción de uso civil del siglo XVI que, en tiempos, era depósito de trigo, cárcel, Sala del Consejo municipal, Corte de Justicia y sede de un mercado que se abría en sus imponentes soportales de piedra.

Siguiendo nuestro camino en dirección oeste tenemos el Convento de los Padres Franciscanos, que fue consagrado en 1613 y supuso un hito urbanístico en la Benissa de la época. Durante siglos ha sido un centro de formación para los habitantes de la Marina Alta y la propia orden franciscana, que tenía a las espaldas del convento un Seminario Menor.

Nuestro recorrido por el centro histórico finalizará con la visita a la Iglesia de la Puríssima Xiqueta, cuyas imponentes dimensiones y peculiar estilo neogótico merecen una visita, hasta el punto de que se la conoce como La Catedral de La Marina. Y no olvidéis, durante vuestra visita al municipio, hacer una parada en alguno de sus bares y restaurantes para degustar la gastronomía típica. Es una recomendación del blog de la Guía del Turista.

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