Benidor Playa de Levante

Ruta por a pie por Benidorm (II): La playa de Levante

Si en un anterior post del blog de la Guía del Turista os llevamos de ruta por el casco histórico de Benidorm, en esta nueva entrega queremos que nos acompañéis hasta otra de las zonas emblemáticas: la playa de Levante. Sin duda es una de las áreas más concurridas y animadas de la ciudad.

Su referencia es la conocida avenida del Mediterráneo, que paralela a la misma playa acoge la mayoría de los grandes hoteles, con una buena nómina de restaurantes y numerosos locales de marcha, por lo que será recomendable volver por la noche si os apetece un poco de fiesta. Durante el día estos establecimientos están abiertos como cafeterías, pero por la noche se convierten en una zona de ocio que tendrá abiertas sus puertas hasta las cinco de la madrugada. Ya desde allí, subiendo hacia la carretera, será fácil alcanzar la zona disco donde podréis quemar la noche hasta altas horas de la madrugada.

Pero, volviendo al día, en esta área  podéis visitar el Museo de Cera de Benidorm, la moderna Iglesia del Carmen y un parque para los más pequeños de la casa. Si continuamos la playa de Levante hacia la Cruz, la montaña, nos toparemos con el Rincón de Loix. Una zona ideal para practicar inglés y tomar copas baratas, con locales de striptease, karaoke y música en vivo.

La plaza triangular y alrededores

Próxima a la avenida del Mediterráneo, y adentrándonos en la zona comercial más activa de Benidorm, pasaremos por la calle Alameda para alcanzar la Plaza triangular (así la conocen los autóctonos y turistas veteranos por su forma, evidenmente), ahora oficialmente conocida como Plaza de la Hispanidad. Un gran ficus, que ofrece una sombra estupenda, distingue este punto de referencia alrededor de los cuales se sitúan muchas de las mejores tiendas de la ciudad. En la misma plaza, además, ese ubica el Bingo Plaza, considerado uno de los mejores de Europa. Además de poder disfrutar de sus magníficas instalaciones, suelen preparar buenos menús tanto a mediodía como por la noche.

Benidorm está llena de servicios, de locales de ocio y de restauración, y ofrece un sinfín de posibilidades por el día, por la noche y para todos los públicos y bolsillos. ¡Disfrutadla!

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Cactus Algar

Descubriendo La Marina: ¿Conoces el Jardín botánico Cactus d’Algar?

Más de 200.000 cactus juntos, pertenecientes a 600 especies diferentes, formando un fantástico jardín de 50.000 m2 de estilo moderno y contemporáneo. Y sí, está en La Marina. ¿Lo conocías? ¿Lo has visitado? Nos referimos al  Jardín Botánico de Cactus d’Algar. Se ubica en la Serra de Bèrnia, que divide las comarcas de la Marina Alta y Baixa, a sólo unos 1.000 metros de las conocidas como Fuentes de l’Algar.

Pese a su espectacularidad, este paraje inaugurado en 2001 es desconocido para muchos turistas, visitantes e incluso habitanes de la zona. Se concebió como un proyecto pionero que buscaba combinar y crear arte a partir de diferentes recursos naturales conviviendo en perfecta armonía. El resultado, hoy día, es una fantástica zona verde dividida en diferentes áreas de exposición. En ellas se agrupan innumerables familias de cactus y crasas, siendo uno de los pocos jardines dedicados a estas especies.

El jardín nos propone recorrer una senda que cuenta, además, con ejemplares de diferentes tipos de Palmeras, importantes Olivos y que permance rodeado de Adelfas y algunas Cycas, entre otros. A lo largo de todo el recorrido, que lleva al visitante, a través de caminos temáticos, como el rincón de los Olivos, colecciones de Echinocactus grusonii.

En todo este perímetro el  agua es un factor esencial. Se encuentra presente en todo el recorrido, a partir de fuentes naturales, pequeños estanques y algunos saltos de agua a modo de cascada, copando el protagonismo la Font Salva, ubicada en la terraza inferior. La superior, por donde se ingresa al escenario, cuenta con un espléndido mirador, desde donde se puede apreciar todo este magnífico lugar y disfrutar de su hermoso entorno. Todo ello envuelto por un ambiente rústico en el que no faltan elementos del antiguo patrimonio rural de la zona tales como rulos, trilladoras, peladoras y otros muchos.

Además de su variedad y riqueza paisajística, es un lugar perfecto para visitar en familia, ya que la zona cuenta también  con una zona de aparcamientos y servicios comunes que incluyen bar, tienda y zonas de descanso y relax. Y todo ello habilitado para personas con alguna posible discapacidad.

Desde la Guía del Turista te proponemos a visitar este lugar, recorrer su senda y disfrutar de un entorno distinto pero muy atractivo. Con una flora casi desértica, pero a sólo un paso del mar.

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L'Atzúvia

De ruta por el interior de La Marina: L’atzúbia y Forna

Entre el verde de las serranías colindantes y los campos de cítricos se alza discreto pero coqueto la población de l’Atzúbia. Orgulloso de su pasado, estsa población fronteriza en las provincias de Valencia y Alicante, pero pertenenciente a la comarca de la Marina Alta, resalta por el color blanco de sus casas, con curiosas formas en los remates de los aleros de las tejas.

En el casco urbano destaca la imponente torre del campanario de la Iglesia de Sant Vicent Ferrer, así como el casco antiguo de origen musulman. Sus calles nos llevarán finalmente hasta la plaza del Ayuntamiento, donde una fuente morisca que hace brotar el agua procedente de las serranías colindantes nos permitirá refrescarnos.

La Cueva del Canelobre

Atzúbia ofrece, además, una joya natural: el Tossal del Llop. Allí se encuentra una zona recreativa de acampada con todos los servicios.  Y este paeraje se ubica también la Cueva de Canelobre, con bellas y brillantes estalactitas y estalagmitas que cuentan pacientes historias de agua y formaciones calizas con miles y miles de años de memoria.

Una fortaleza palaciega de origen musulmán

A poco más de 5 kilómetros se encuentra Forna, que anexionada a l’Atzúbia guarda el sabor de las tradicionales alquerías moriscas.  Si seguimos por la carretera que lleva a Cocentaina, a sólo tres kilómetros encontraremos el castillo, uno de los grandes monumentos de la provincia de Alicante y uno de los  principales atractivos de la zona. Su buen estado de conservación realza su atractivo para los visitantes y habitantes de los municipios limítrofes.

Aunque es de origen musulmán (fue morada del gran caudillo Al-Azraq), tras la reconquista cristiana pasó a manos de la orden de los Templarios, siendo disfrutado posteriormente por distintas familias feudales. De hecho es mas una fortaleza señorial y palaciega que defensiva. De planta cuadrada,  cuatro torreones ocupan sus esquinas. Dentro aún se pueden distinguir las antiguas dependencias de la plaza, el aljibe, la capilla, las cuadras donde antaño reposaban los caballos que tiraban de los carros de la nobleza, los aposentos de estas familias dintinguidas o la cárcel para malhechores, contrabanditas, bandoleros o, simplemente, herejes.

Una visita muy recomendable para cualquier época del año en la que naturaleza, historia y patrimonio van de la mano.

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Mistela Cims del Mediterrani

Productos de kilómetro cero en La Marina: La Mistela Cims del Mediterrani

Tras hablar de la recuperación del carnot, con este post inauguramos una nueva sección en la que deseamos compartir con todos vosotros las bondades de la gastronomía de la Marina. Para ello os invitamos a sentaros en nuestra mesa y disfrutar con algunos de los productos más representantivos de nuestras comarcas. Elaboraciones que llevan el sello y garantía de nuestros productores, lo que les imprime y dota de una calidad contrastada con aroma a tradición, sabor a mediterráneo y mucho cariño destilado durante todo el proceso.

Se trata de productos de kilómetro cero (de ahí el nombre de la sección) y ofrece, como su nombre indica, productos de proximidad, algunos de los cuales han recuperado recetas antiguas y otros, simplemente, se caracterizan por respetar al máximo el origen y la tradición, que no es poco en estos tiempos. Productos elaborados con materia prima singular y propia de la Marina y que podréis encontrar en Melicatessen, la despensa gastronómica que el grupo Melic os ofrece con productos típicos de la Marina en su oficina de la Avenida Miguel Hernández número 42 de Dénia (aunque también comprarlos por internet: www.melicatesen.com)

Esta serie de artículos arranca con estas líneas que dedicaremos, en primer lugar, a un producto que se ha convertido en un emblema de La Marina: La mistela Concretamente queremos serviros una copita ( o dos) de Cims del Mediterrani, que elabora la bodega de Antonio Llobell Cardona, situada en Teulada.  Hablamos de un vino dulce, prácticamente de un licor al que en esta zona se conoce comúnmente como  mistela, y que se ha elaborado a partir de la uva moscatel cultivada en misma zona de Teulada (DOP Alicante), al sur de la Marina Alta, donde los agricultores han conservado y/o recuperado esta variedad tan apreciada por sus características peculiares.

El singular clima de esta zona, pegada prácticamente al mar pero rodeada por montañas y próxima a la Vall de Xaló, le confiere a la mistela teuladina unas características casi únicas. Entre ellas destaca su cuerpo (mayor que en resto de bebidas similares), consistencia e intensidad, además de agradable sabor. Profesionales de reconocido prestigio internacional la han catalogado como una de las mejores mistelas en todo el mundo.

La calidad de este exquisito producto fue recompensada hace sólo unos años, cuando en el 2014 recibió la medalla de oro en el Concurso Internacional de Vinos de Lyon, en Francia. El certamen es uno de los más importantes y concurridos del continente europeo, ya que se presentaron hasta 3.685 vinos de 22 países diferentes, lo que demuestra la gran competencia existente y la bendición con la que contó la mistela teuladina por parte del jurado.

Un año antes,  la misma mistela obtuvo la medalla de plata en el XI Concurso Internacional de Vinos Bacchus 2013, considerado el más independiente y uno de los mayores del mundo.

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Calmas-de-enero(2)

Las calmas de enero en la Marina: relájate y… ¡disfrútalas!

Enero. Més por antonomasia del frío, la vuelta a la normalidad tras los excesos navideños, época para comenzar los nuevos propósitos del año…y para disfrutar también de sus famosas calmas (también conocidas como menguas). Las que nos ofrece la Marina y el Mediterráneo que baña sus costas. Su presencia obedece a una conjunción de elementos meteorológicos, con un mar completamente en calma que puede descender su nivel entre 20 y 40 cm, lo que posibilita ver calas y playas con una fisonomía diferente a la habitual, con rocas y algunas especies que el resto del año permanecen sumergidas.

Pasear estas próximas semanas junto a la playa, cualquier paseo marítimo, acantilado, cala…invita a la reflexión, al relax, a la tranquilidad. Es otra forma de disfrutar de nuestro mar, que a diferencia de otros mares u océanos, más bravos y peligrosos, nos invita a serenarnos mientras lo contemplamos o tocamos.

Y es que el primer del año, en nuestra zona, suele ser sinómino de días con escaso o poco viento, con muchas horas de un sol tenue que casi adormece y un mar en calma, que a lo sumo presenta una leve marejada. Con estas condiciones, disfrutarlo desde la orilla o salir a navegar es una invitación irrechazable, ya sea en la costa de la Marina Alta o de la Marina Baixa. Cualquier punto del litoral nos hará disfrutar prácticamente a todas las horas del día, siempre y cuando quede suficiente luz como para adivinar el horizonte.

Navegar es una buena opción, como también practicar otros deportes náuticos como el kayak de mar, el remo, el paddel surf o la natación. Eso sí, en el caso de esta última elección, con un buen traje de neopreno, ya que pese a estar en calma, la temperatura del mar es fría. Si preferimos disfrutarlo desde la orilla podemos decantarnos por un simple paseo al amanecer, a mediodía (el sol a esas horas, más que molestar, es casi una bendición) o al atardecer, mientras avistamos la llegada de las barcas de pesca que retornan a puerto.

O, si preferimos sudar un poco haciendo ejercicio, practicar el footing o el running junto al mar es uno de esos atractivos que suponen la envidia de turistas y visitantes, que así lo hacen cuando tienen ocasión durante sus vacaciones. Cualquier excusa es buena para hacer un poco de actividad al aire libre aprovechando el buen clima y excelentes paisajes, con un mix de mar y montaña a la par, que nos regala toda nuestra zona.

Y en enero…época de erizos

Las calmas de enero también son sinómico de erizos. Son la mejor época para verlos…y también para comerlos (su pesca, en muchas zonas del litoral, está prohibida o restringida). Este manjar anaranjado se puede comer solo con pan. También se le pueden añadir unas gotas de limón, aunque conviene ser cauto para no eleminar su intenso aroma. Es como comerse un poco de mar con cada bocado. Un placer para los sentidos.

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Rectoria-Segaria

La Rectoria: disfrutar de Segària y su entorno

Si no pertenecéis a la Marina, o no habéis frecuentado mucho esta zona, posiblemente os suene estraño el término La Rectoría. Bajo él se agrupan cinco municipios pequeños pero coquetos, que conviven en un radio de muy pocos kilómetros en un entorno natural con un denominador común: Segària.

Tormos, Sagra, Ràfol d’Almúnia, Benimeli  y Sanet i Negrals. Esos son los nombres de las localidades que se distribuyen a lo largo de Segària, la montaña que domina el centro geográfico de la Marina Alta. La oferta histórica y, especialmente, ecológica y paisajística es el principal atractivo que la Rectoria presenta como alternativa a otras ciudades vecinas de costa.

Un destino ideal para aquellos visitantes que gustan de huir de la masificación del cercano litoral o que busquen compaginar su estancia en las playas con otras actividades que les permitan disfrutar de la cultura y de la naturaleza.  Experimentar  instantes de desconexión y relajación propios del mundo rural y de los espacios naturales es lo que ofrece la Rectoría, que en los últimos años ha mejorado su conjunto de infraestructuras y servicios.

Rutas por el Gegant de Pedra

Conocida como el Gegant de Pedra, Segària ofrece distintas rutas para hacer deporte y disfrutar de la naturaleza. Algunas de ellas pasan, terminan o comienzan en estas poblaciones de la Rectoría, especialmente en Benimeli.

Desde la plaza Mayor de este pequeño pueblo arranca una de ellas, la conocida como ‘La Segària de Benimeli’ (Sendero SL-CV109).  Nos permitirá atravesar pequeños ecosistemas relacionados con el paisaje típico mediterráneo como huertos de naranjos, zona de matorral y escasa vegetación, alguna pinada…y disfrutar con los colores y olores de especies característicos del lugar como el romero, el tomillo, la camomila, el espino,  la coscoja  o el hinojo.

La práctica todalidad de rutas os llevarán cerca de la cumbre de Segària, con un mirador que permite descubrir impresionantes vistas de les Valls interiors de La Marina, el golfo de Valencia, al norte (con Cullera al fondo); el mar Mediterréneo con Dénia y su castillo, al este; y el Montgó y el resto de la comarca hacia el sur, con Pedreguer, Gata de Gorgos y Orba a lo lejos. Incluso, en días claros, se puede avistar la isla de Ibiza.

La ruta de la Segària de Benimeli también os llevará hasta el poblado íbero de Segària y cruzará por un antiguo yacimiento morisco, conocido popularmente como la Cadireta del Rey Moro. Ambos recomendables por su simbolismo histórico.

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Benidorm casco historico

De ruta por Benidorm (I): El casco antiguo

Benidorm, capital turística de la Costa Blanca y emblema de La Marina, es un lugar ideal para disfrutar también en invierno. Este puente próximo de La Constitución o las vacaciones de Navidad, por citar dos ejemplos, son dos periodos en los que desde la Guía del Turista os recomendamos que visitéis  la ciudad y aprovechéis lo mucho y bueno que ofrece. Además, el buen clima, con sol y agradables temperaturas, está asegurado durante todo el año, por lo que es uno de esos destinos en los que cualquier fecha del año resulta adecuada.

En este nuevo post de nuestro blog semanal os planteamos una ruta a pie para conocer algunos de los atractivos por antomasia de la ciudad. Si os parece bien, nuestro punto de encuentro será el casco antiguo, enclavado entre las playas de Levante y Poniente. Concretando más, saldremos desde una de las calles más representativas: el carrer dels Gats (calle de los Gatos), conocida por los numerosos locales de ocio. Todos ellos habitan antiguas casas donde ahora se puede disfrutar de buena música tomando una copa en un ambiente relajado. Un buen lugar para comenzar la tarde o la noche.

A escasos metros de esta calle  encontramos la Cava, una zona de tapeo con muchos barecitos concentrados en una especie de galeria. La Cava enlaza con la mítica calle Alameda, zona de comercios y bares; y por el otro extremo, con el denominado ‘Paseo de la Carretera’, que une las playas de Levante y Poniente. Popularmente es más conocida como la ‘Calle del coño’ porque hace algunos años, cuando comenzaron a visitar la ciudad muchos turistas del norte de España, se oía aquello de: “¡coño, tú por aki!” o “¡Coño!  Qué pequeño es el mundo!…así pasó a ser conocida como la calle del coño. Se trata, en definitiva, de una zona peatonal, llena de comercios de todo tipo (tiendas de moda, zapatos, joyerías…).

Nuestro proximo destino, sin abandonar el casco histórico, será la iglesia de San Jaume, que merece la pena visitar por su destacada arquitectura. Y tras ella, una plazoleta con mucho encanto, estupendas vistas y en la que no suelen faltar (especialmente en verano) una gran cantidad de paradas artesanales y artistas de la zona. Y cerca de allí, si continuamos indagando, unas escalinatas que nos conducirán hacia un estupendo mirador, desde el que divisaremos las dos grandes zonas en las que se divide la ciudad.

Desde allí habremos de dirigirnos hacia la Playa de Levante por la Avenida del Mediterráneo, aunque de este otro recorrido os hablamos en un próximo post de nuestro blog. No dejéis de leernos.

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Tarbena grande

Tárbena: la esencia del paisaje mediterráneo entre las dos Marinas

Entre las dos Marinas, la Alta y la Baja, se sitúa Tárbena. Un acogedor pueblo de montaña al que podréis bien desde Parcent, si accedéis por el norte, o a través de Callosa de Ensarrià, si lo hacéis desde el sur. Aire puro, sólo perfumado por las plantas aromáticas de la sierra, tranquilidad, descanso y el paisaje típico de esta zona del Mediterráneo es lo que nos ofrece Tárbena, que se eleva unos 560 metros por encima del nivel del mar, lo que permite ver el manto blanco de la nieve cubriendo sus calles y casas aunque sea de forma esporádica.

Con esta descripción es fácil pensar en Tárbena como un lugar idóneo para el relax y para disfrutar de la naturaleza a través de rutas de senderismo o en bicleta que os llevarán hacia el Barranc de Les Lletres, donde se esconde una cueva del mismo nombre; el Caserío de Bixauca o el despoblado morisco de Garx, en la solana del Carrascal de Parcent.

Sin embargo, en su patrimonio también destacan algunos elementos que incrementan su atractivo y permitirán completar la visita. Uno de ellos es la iglesia parroquial, declarado declarado de Bien de Relevancia Local por la Generalitat Valenciana. Data del siglo XVIII y  resalta no sólo por la  gran riqueza decorativa en sus bóvedas, sino por el retablo en el altar mayor tallado en madera de cedro real.

Pero sin duda, lo que más se hace ver en esta pequeña población desde el punto de vista cultural y patrimonial es su castillo. De origen musulmán, se localiza próximo a la población, en el cerro Segué, a una altura de 700 metros; y aunque es cierto que está parcialmente destruido, entre los restos existentes se distinguen aún algunas dependencias, en especial la base de una torre y el aljibe, el cual constaba de dos recintos de distinto tamaño.

Tierra de cristianos, de árabes y de mudéjares

Desde este lugar se dominaba el valle y el acceso a Parcent por el Coll de Rates, lo que permitía a los moradores de antaño avistar cualquier incursión tanto de invasores durante las guerras con los musulmanes como, posteriormente, ante la llegada de saqueadores piratas que llegaban a la costa de la Marina procedentes del básicamente del norte de África. Piratas, cristinaos, mudéjares y moriscos. Todos ellos protagonizaron luchas y revueltas en esta zona estratégicamente situada.

Hay noticias de que en abril de 1245 el caudillo árabe  al-Azraq y el infante Alfonso de Aragón firmaron el “Pacto del Pouet” por el cual el árabe se declaraba vasallo del rey Jaume I, entregándole inmediatamente los castillo de Pop y Tárbena. No obstante, Tárbena participó activamente en la revuelta del propio al-Azraq (1248-58), l acual fue sofocada por el rey cristiano, quién como castiglo entregó la fortaleza, el valle, fortificaciones y villas de Tárbena al mudéjar Mohámed ‘Amr ibn Isahq. Poco más tarde éste también se alzó contra Jaume I, brindando  apoyo a los rebeldes de Murcia, lo que provocó su expulsión del Reino de Valencia en el 1268.

Pero el papel de Tárbena como centro de alzamientos contra la reconquista cristina no quedó aquí, sino que su castillo también  fue uno de los focos importantes de la revuelta de Ibrahim (1276-77), lo que terminó con la expulsión de los mudéjares de esta zona Tárbena tras ser sofocada la revuelta.  Fue entonces cuando Pedro el Grande otorgó la carta puebla, según la cual se asentaron cuarenta pobladores cristianos en el valle. Corría el año 1280.

Poco duraron los cristianos en Tárbena, al cabo de poco tiempo el valle volvió a ser habitado por mudéjares. Fue con el decreto de expulsión de los moriscos (1609) con el que el valle de Tárbena quedó totalmente despoblado. Sin embargo, la llegada de pobladores venidos de las Baleares lo que ayudó a reflotar la población, imprimiendo el carácter de las islas a este pequeño núcleo de la Marina.

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Benidorm nocturno

Benidorm: ¡Déjate confundir por la noche!

Playa, sol, tiendas….Benidorm ofrece mucho al turista. Y no sólo por el día: también por la noche. Es una ciudad vibrante, con mucha animación y constante movimiento. Cenar de gourmet o irte de tapas por el casco antiguo, disfrutar de un espectáculo de variedades, escuchar buena música, ver un partido de fútbol de la liga española de la Premier League tomando una pinta con amigos, ver un estreno de cine, salir de copas en un pub de moda (se han contabilizado hasta 160 disco-pubs), bailar hasta el amanecer en alguna de las discotecas de referencia de la Costa Blanca…la oferta es amplia y variada.  Y es que Benidorm se transforma  y reinventa contantemente para ofrecer cantidad y calidad a sus visitantes.

Entre sus principales atractivos, si hablamos de nombres propios, encontramos el Benidorm Palace, un clásico para fiestas y eventos que monta sobre su escenario un auténtico show con las mejores bailarinas internacionales y artistas durante más de dos horas.;  el Benidorm Circus, que ofrece una gran fiesta con músicos, artistas y acróbatas para brindar un espectáculo que combina opera, ballet y rock; o el Casino Mediterráneo, más de 3.600 metros cuadrados de luz y entretenimiento con máquinas de azar, Ruleta Americana, Mesas de Black Jack, Punto y Banco, Poker y Texas Hold´Em; además de una “Zona Juegging” con terminales de apuestas deportivas y grandes pantallas de televisión.

Genuino sabor inglés

Aunque si hablamos de ambiente nocturno en Benidorm, no se puede pasar por alto la conocida popularmente como ‘zona inglesa’ (calles Gerona, Ibiza, Mallorca y Londres) que sumerge al visitante en otro mundo, con decenas de locales donde corre la cerveza y la sidra inglesa, suenan los últimos éxitos de la música disco, música en directo, y gente de todas las nacionalidades se divierten hasta bien entrada la madrugada.

Benidorm es también referente para despedidas de soltero y otras celebraciones en grupo, así como aquellos que buscan los efectos de Cupido. Muchos establecimientos celebran por todo lo alto la llegada de San Valentín. Y para terminar la noche, o vivirla más intensamente, hay que acercarse hasta el Paseo de Levante, la calle Esperanto y la Nacional 332 (en dirección a Altea), donde abren sus puertas la discotecas y los locales de músico con más diversión.

Disfruta la noche de Benidorm. ¡Vívela!.

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BenQ Digital Camera

Una escapada por Llíber: ¿Te apetece?

Atractivo por sus calles y fachadas, Llíber es la más pequeña pero, a la vez, la más coqueta población con las que cuenta la Vall del Pop, en la comarca de la Marina Alta.  Vecina de Xaló, con la que comparte la cultura vitivinícola, Llíber cuenta con una situación geográfica privilegiada, ya que se encuentra protegido por las sierras de Bernia y el Castell de la Solana, y bañado por el río Gorgos.

La iglesia de San Cosme y San Damián, del siglo XIX, es uno de sus principales atractivos tanto por su tamaño como por su trascendencia espiritual y simbólica para los habitantes de esta población. La subida al Calvario, que nos regalará unas fantásticas panorámicas de todos los alrededores del municipio, bien merece la pena. En esos alrededores se incluye, como exponente, el paraje de la Font d’Aixa, que se halla en un estrecho valle entre montañas, recoge numerosas especies de flora que le dan un carácter singular y ofrece al visitante momentos de sosiego.

Además de su arquitectura característica, con una estructura empedrada que por momentos nos traslada hasta la época medieval, Llíber respira uva, pasa y vino. El pueblo está rodeado por cepas de vides que dibujan un paisaje agrícola y de extraordinaria belleza, a sólo un paso del mar. Precisamente la brisa marinera que se adentra hasta la Vall del Pop confieren a estas tierras un carácter especial para el cultivo de los caldos, destacando la producción del conocido y apreciado vino Moscatel.

Esta tradición en el cultivo y elaboración de la uva tiene una rica historia que todavía puede rememorarse a través de los riusraus que se reparten por todo el térmiino del municipio, y que dan lugar a una pequeña pero interesantísima ruta que os recomendamos encarecidamente. Ya sabés que los riuraus son construcciones agrícolas tradicionalede piedra, cuya presencia va íntimamente ligada a esta parte concreta del Mediterráneo español y valenciano. Se caracterizan por sus amplias arcadas en los laterales, donde se deja secar la uva al sol sobre unos cañizos preparados para ese menester.

Pero, en estas tierras de vino, sol y brisa mediterránea también hay lugar para los almendros, que se reparten entre los bancales para proporcionaros un espectáculo sin parangón con la llegada del invierno, cuando llega la época de floración y el campo se viste de rosa y blanco.

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