jardin albarda

Un oasis de paz y belleza: El Jardín de l’Albarda

Es un lugar un tanto escondido, pero en el que la naturaleza y la mano del hombre han combinado a la perfección para dibujar un oasis donde pasear, leer un buen libro, reflexionar…simplemente relajarse y disfrutar. Hablamos del jardín de L’Albarda, naturalmente.

Con más de 700 especies autóctonas, para los expertos se trata de un lugar de referencia en el mundo de la jardinería mediterránea. Tiene una  superficie de 50.000 m2 y cuenta, además, de una amplia colección de rosas y palmeras. Está Situado en el término municipal de Pedreguer, muy cerca de Denia y Xàbia, y llama su atención por la gran biodiversidad botánica que atesora, repartidos entre un jardín formal y otro silvestre.

En primavera es posiblemente cuando el Jardín de la Albarda exhibe todo su esplendor, aunque cualquier día es una buena excusa para visitarlo. De hecho, en todas las épocas del año se pueden encontrar plantas en flor, colores y olores variados que la naturaleza regala al visitante. El espacio tiene, además, un modelo de sostenibilidad a seguir, pues tiene plantas autóctonas, adaptadas a nuestro clima y suelo, con un mínimo consumo de agua.

Flora, paisaje y arte

No obstante, su valor no sólo reside en el contenido, sino también en el continente. Y es que, más allá de la riqueza de especies que atesora, el Jardín de la Albarda recrea la imagen de los antiguos jardines renacentistas valencianos, influenciados por la cultura árabe. De hecho, el visitante puede observar paseos, pérgolas y fuentes de una gran belleza que nos ayudarán a viajar a tiempos pasados.

Por todas estas características, este cóctel interesantísimo de botánica, ecología, paisajismo, sostenibilidad y arte hace que el Jardín de la Albarda sea un proyecto único en el conjunto de la Comunidad Valenciana. A ello contribuye su naturaleza privada, ya que está promovido por Enrique Montoliu y la fundación Fundem, pese a lo cual el recinto puede ser visitado sin necesidad de solicitar permiso alguno y de forma gratuita.

El papel de esta fundación está muy relacionada con el jardín, ya que se dedica a la adquisición de monte y terrenos de alto valor ecológico con la finalidad de su preservación, su restauración y estudio. Es decir, a recuperar y poner en valor el patrimonio natural.

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Castillo de Denia

¿Qué ver en el castillo de Dénia? Puntos imprescindibles:

El castillo es el gran emblema de Dénia y, sin duda, el elemento más importante de su destacable patrimonio. Esta fortaleza fue antaño plaza estratégica para la defensa y símbolo inequívoco del poderío e influencia de la ciudad, siendo en la actualidad escenario de obras de conservación y restauración, así como de innovadoras propuestas de difusión. Aunque su diseño se remonta la a época islámica, entre los siglos XI y XII, es uno de los elementos patrimoniales que define la topografía histórica del núcleo urbano.

Desde la Guía del Turista recomendamos su visita, no sólo para que os empapéis con la historia de Dénia, sino también para disfrutar de las inmejorables vistas que ofrece de la ciudad, de la línea costera y del Montgó. Su privilegiada ubicación, sobre una colina situada en el centro urbano, lo convierte en un lugar fantástico para hacerse una idea de la variedad y riqueza paisajística que oferta la ciudad. Además, su accesibilidad permite subir rápidamente hasta el punto más elevado y hacerlo acompañado de niños.

Podéis haceros fácilmente con un plano, díptico o desplegable donde figuren los puntos más destacados del castillo de Dénia. No obstante, y para haceros boca, os resumimos aquí los que consideramos como imprescindibles:

-Palau del Governador/Museo Arqueológico: Ubicado en la parte más elevada del castillo, en dos estancias conocidas como “Palau del Governador” (palacio del gobernador), atesora en su seno el pasado de la ciudad, que explica su formación y evolución, así como el porqué de sus formas actuales y de la idiosincrasia y forma de vida que distingue a su población. Incluye información de las épocas ibérica, romana, musulmana y cristiana.

-El Palau Vell y las Escaleras del Duc de Lerma: En una de las actuaciones más recientes que se han llevado a cabo en castillo se ha procedido a restaurar toda la zona del Palau Vell y, en especial, las escaleras que permiten ascender a la zona superior del mismo.  Su restauración y puesta en valor no sólo permiten admirarla en todo su esplendor, sino también que el castillo recobre su grandeza renacentista y redescubre la existencia de estructuras y contextos de un antiguo palacio andalusí, que dataría del año 1.100 aproximadamente y que habría sido la vivienda de altos cargos de la época.

-La Torre del Consell: Además de fortaleza defensiva, el castillo también se convirtió en la cocina donde a partir de los siglos XV y XVI la clase política y los personajes influyentes marcaban la agenda y decidían sobre el futuro del municipio. Lo hacían en el denominado Consejo de la ciudad (Consell de la Vila), que se reunía en una torre levantada en el siglo XV y cuyo nomenclatura, Torre del Consell, recuerda su grandeza como centro de poder y de toma de decisiones. Desde el punto de vista arquitectónico destaca la bóveda de crucería de su sala interna, con una ventana geminada con arcos lobulados, que enlaza la arquitectura puramente defensiva con el primor del gótico civil valenciano más tardío.

-La Vila Vella: La conquista de Dénia por el Rey Jaume I en 1244 y, por ende, su incorporación a la corona de Aragón, ejercerá en años posteriores un gran impacto en el urbanismo de la ciudad, que buscará su espacio en el interior del recinto de la muralla.

Es así como en 1308 se funda La Vila, un espacio que nació como plaza militar pero que albergó manzanas con viviendas, calles e infraestructura urbana con un marcado carácter gótico. Siglos más tarde la Guerra de Sucesión pondrá fin esta vida urbana en el interior del castillo, devolviendo a la fortaleza un papel exclusivamente estratégico, defensivo y militar.

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Benissa Ayuntamiento

Benissa: un viaje a la Edad Media y al Renacimiento. ¿Nos acompañas?

En el sur de la Marina Alta encontramos una de las localidades más destacadas de esta comarca: Benissa. Su población, situación estratégica e importancia histórica así lo acreditan, como la calidad de sus celebraciones (sin ir más lejos, a finales de este mes de abril celebrará sus conocidas fiestas patronales) y de su patrimonio.

Los musulmanes hicieron de Banu-Issa, la actual Benissa, uno de sus principales enclaves, aunque lo que mejor se ha conservado en su pasado medieval, con un centro histórico que permite dar un paseo por la Edad Media y el Renacimiento.

El recorrido que os proponemos debería comenzar en la Plaza del Portal, la antigua entrada de una Benissa que antaño estuvo amurallada, como muchas de las plazas musulmanas (el castillo de Dénia, por ejemplo, también es de la época árabe). En ella se levanta el Ayuntamiento, que hace siglos albergaba el antiguo Hospital Municipal. Nuestra próxima parada, adentrándonos como hemos dicho en la la Benissa medieval, será la recoleta Plaza de la Iglesia Vieja,  donde unos azulejos y una réplica de la fachada de la iglesia constatan la presencia durante siglos de la antigua iglesia-fortaleza medieval, donde se resguardaban los benisseros ante las incursiones de los piratas.

Por su parte la calle de la Puríssima  revela la fisionomía de una ciudad valenciana del renacimiento, con sus balcones enrejados, su calzada empe­drada, el contraste del blanco encalado y la piedra tosca. En la misma calle Puríssima está el edificio de uso público más antiguo de Benissa: La Sala del Consell, utilizada como casa de la villa, cárcel y archivo legal.

Otros edificios de interés y visitables son las antiguas casas solariegas de los Andrés y Pere Bigot o el Palacio de los Torres-Orduña. El interés que ha tenido el municipio por rehabilitar su patrimonio y darle un uso público permite visitar ambos, convertidos hoy en la Sede Universitaria, en el caso del primero; y en un Centro cultural y Biblioteca, en el caso del citado palacio.

La vecina calle Desamparats, que también rezuma aires renacentistas, acoge el Centro Cultural tienes el Casal dels Joves, que está implantado sobre una construcción de uso civil del siglo XVI que, en tiempos, era depósito de trigo, cárcel, Sala del Consejo municipal, Corte de Justicia y sede de un mercado que se abría en sus imponentes soportales de piedra.

Siguiendo nuestro camino en dirección oeste tenemos el Convento de los Padres Franciscanos, que fue consagrado en 1613 y supuso un hito urbanístico en la Benissa de la época. Durante siglos ha sido un centro de formación para los habitantes de la Marina Alta y la propia orden franciscana, que tenía a las espaldas del convento un Seminario Menor.

Nuestro recorrido por el centro histórico finalizará con la visita a la Iglesia de la Puríssima Xiqueta, cuyas imponentes dimensiones y peculiar estilo neogótico merecen una visita, hasta el punto de que se la conoce como La Catedral de La Marina. Y no olvidéis, durante vuestra visita al municipio, hacer una parada en alguno de sus bares y restaurantes para degustar la gastronomía típica. Es una recomendación del blog de la Guía del Turista.

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Sant Vicent Ferrer ermita en Teulada

2019: ‘Año Jubilar’ de Sant Vicent Ferrer, también en La Marina

Si hablamos de Año Santo o Jubilar nos viene a la mente, casi con toda seguridad, las mediáticas celebraciones en honor a Santiago Apóstol. Sin embargo este tipo de efemérides no están restringidas sólo a una figura eclesiástica. Realmente sirven para celebrar el aniversario del nacimiento de Jesús (lo que se celebra cada 25 años), aunque la Iglesia también declara otros Años Jubilares con carácter extraordinario. Entre ellos, el de un santo ligado a nuestra tierra por su tradición y devoción: Sant Vicent Ferrer.

Todo lo que se conoce como Año Santo o Jubilar se relaciona con un momento de gracia, un tiempo en el que la Iglesia concede especiales gracias espirituales (indulgencias) con motivo de este acontecimiento eclesial de gran relevancia. En este sentido, estamos de enhorabuena, ya que en 2018 / 2019 la institución eclesiástica ha declarado este año como el Año Santo de San Vicente Ferrer.

Ello responde a la conmemoración de la muerte del santo, de la que este próximo 5 de abril se cumplirá el sexto centenario. Por este motivo se ha proclamado el año 2018/2019 como  el Año Santo Vicentino al objeto de dar a conocer la figura histórica de San Vicente y, sobre todo, proponer a los cristianos el modelo de vida de un hombre que siempre estuvo al servicio de Dios y de la Iglesia. El beneficio espiritual del Año Santo es el perdón de los pecados. Para lograrlo, el cristiano debe alcanzar la indulgencia plenaria, viviendo activamente el Jubileo y cumpliendo las disposiciones establecidas por la Santa Sede.

Pues bien, más allá de vuestras creencias, y aprovechando esta fecha tan señalada, desde el blog de la Guía del Turista os proponemos que aprovechéis esta efeméride para hacer una peregrinación a alguna de las iglesias de Sant Vicent Ferrer –o relacionadas con esta figura- que hay repartidas en La Marina. Esta peregrinación, que podéis hacer caminando o de cualquier otra forma, os puede servir de perfecta excusa para visitar los templos jubilares en honor al santo y, de paso, aprovechar para conocer los municipios en los que se asientan.

Las condiciones para obtener la supuesta ‘indulgencia’ eclesiástica exigen, además de la peregrinación a los templos, el cumplimiento de otros mandamientos como la confesión y arrepentimiento de los pecados o recibir la sagrada comunión. No obstante, desde la Guía del Turista os invitamos simplemente a adentraros en las respectivas iglesias y dejaros llevar por su estética, simbología y espiritualidad.

¿Dónde peregrinar para encontrarse con Sant Vicent Ferrer si estás en La Marina?

Uno de los templos jubilares lo encontraréis en l’Adsubia. En la calle Principal de esta pequeña localidad próxima a Pego (norte de la Marina Alta)  hallaréis la Iglesia Parroquial de San Vicente Ferrer. Un poco más hacia el sur, en la Plaça d’Espanya de Teulada, está la Iglesia parroquial de Santa Catalina, virgen y mártir, que también nos puede servir como perfecto escenario de peregrinació. Al terminar, podemos disfrutar del municipio y probar en alguna de sus bodegas colindantes la afamada Mistela hecha con Moscatel de Alejandría.

Ya cruzando el Pont del Mascarat, sobre la Serra de Bérnia, nos adentraremos en la Marina Baixa, cuya capital turística, Benidorm, aloja la  Parroquia de San Jaime, en la Plaza de Castelar. Las prestaciones de Benidorm, a la que ya hemos dedicado varios posts en este blog, invitan a disfrutar y saborear la ciudad tras la correspondiente peregrinación.

Aprovechad el Año Jubilar de Sant Vicent Ferrer para seguir conociendo la Marina, aunque sea desde una perspectiva más introspectiva.

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Sella Font Major

Sella: Descubre la Ruta del Agua

¿Nos acompañáis al interior de la Marina Baixa? A los pies del PuigCampana y la Serra d’Aitana encontramos varios municipios con mucho encanto. Uno de ellos es Sella, cuyos paisajes de montaña esconden algunos lugares casi mágicos que permiten disfrutar de la naturaleza sin prácticamente abandonar la línea costera.

Sella es un pequeño pueblo que no llega a mil habitantes, pero que constituye un ejemplo de aprovechamiento de los recursos naturales. Su pasado morisco ha dejado huella con toda una compleja y sofisticada red de acequias que permiten aprovechar el agua para el riego. Todo ello podremos recorrerlo a pie siguiendo la conocida Ruta del agua, que ofrece una divertida excursión de unos 6 kilómetros de distancia.

Para comenzarla, podemos dejar nuestro vehículo en la zona de aparcamientos de Sella. Después nos dirigiremos hacia el cementerio y tomaremos la carretera que discurre más cercana al río hasta llegar a la Font del Pí y el Pont de l’Alcàntera sobre el río Arc.

Cruzaremos el puente y seguiremos la carretera que nos lleva hasta la Font de l’Alcàntera, de donde brota un agua clara y transparente que discurre por varias acequias para regar las huertas a ambos lados del río.  Seguimos por un pequeño sendero sobre la acequia que sigue por el margen izquierdo del río y llegaremos al Toll de l’Alcàntera o Poza de la Alcántera, que tiene un  área recreativa.

El camino sigue por una pista no asfaltada entre bancales y que pasa por detrás de una vivienda. A continuación nos toparemos con el Molí d’Álvaro,  el único molino restaurado de los tres que quedan en pie en el municipio de Sella. Seguimos río arriba y llegaremos al paraje del Salt, donde se unen el río de Les Voltes (o río Sella) y el río l’Arc (que viene desde Benimantell). Llama la atención la gran cantidad de acequias que proceden del río Sella.

Una vez aquí, volvemos a la carretera de Sella. Si seguimos el camino junto a la acequia llegaremos a la Font Major.

La Font Major

Se trata de uno de los mayores atractivos de Sella, cuyo ayuntamiento se ha encargado de preservar y mantener el paraje de una forma adecuada, hasta el punto de que dispone de aseos, barbacoas y mesas. Pero lo más destacable es la poza que presenta. Está preparada para el baño, y aunque no es muy grande sí es profunda, agradable y está muy limpia. Eso sí: al estar rodeada de árboles hay sombra continuamente, lo que provoca que el agua esté bastante fría. Tal y como hemos dicho, el entorno es espectacular, con  una vegetación mediterránea típica en la que destacan las carrascas, pinos y algarrobos.

La Font Major también permite la acampada, aunque para ello habrá que solicitar el permiso correspondiente  al ayuntamiento de Sella.

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Ocaive (Foto Wikiloc)

De ‘Castellets’ por La Marina: Ocaive

En este nuevo post del blog de la Guía del Turista os proponemos una visita al Castellet de l’Ocaive. Esta pequeña fortaleza, de la que hoy restan en pie algunos muros y estructuras de piedra, tuvo antaño un importante papel, acogiendo a los señores feudales que tenían bajo su dominio gran parte del actual término del municipio de Pedreguer. Su situación geográfica, en lo alto de una peña, permitía divisar cualquier posible intrusión en la zona, por lo que para acceder al mismo habremos de transitar a pie por una bonita ruta senderista que nos permitirá, al mismo tiempo, disfrutar de la naturaleza y practicar un poco de deporte.

La ruta, que parte de Pedreguer, nos permitirá también disfrutar del patrimonio cultural de la zona, en forma de antiguos sistemas de aprovechamiento del agua, así como el trabajo de la piedra en seco. En el camino encontraremos minas de agua, pozos, ribazos, caminos de piedra y otros elementos destacables. Un importante legado que se ha conservado hasta nuestros días, y que nos permite hacernos una idea de cómo era la vida por estas tierras hasta no hace demasiado.

Arrancaremos desde la conocida Ermita de Sant Blai, situada en la parte más alta de Pedreguer. Descenderemos unos metros por el antiguo víacrucis y nos desviamos por una senda que discurre en paralelo a varias canalizaciones de agua, de diferentes antigüedades. Todo ello tras divisar un panel que nos indica el camino a seguir.

Siguiendo el mismo, pasaremos junto a un gran depósito de agua, que recoge las aguas procedentes de Ombrereta, una antigua mina de agua que forma parte de un sistema hidráulico inaugurado en 1887, y que sigue abasteciendo de agua a Pedreguer. Merece la pena detenerse un momento para echar un vistazo al antiguo acueducto, la mina de agua, y leer la información del panel explicativo. En este punto también encontramos una mesa de picnic.

Desde la pequeña zona recreativa de Ombrereta, la senda se vuelve cuesta arriba y comenzamos el ascenso hacia el Castellet de l’Ocaive, situado en lo alto de un pequeño collado. Ya en lo más alto podremos disfrutar de las bonitas vistas.

Tras descansar y contemplar lo que resta de esta antigua y pequeña construcción medieval, regresaremos hasta la bifurcación anterior para comenzar el ascenso que nos llevará hasta el Camí dels Pouets (camino de los pozos), una partida rural que se localiza en la Muntanya Gran de Pedreguer y en la que destacan gran cantidad de aljibes y pozos que hay en  relacionados con la explotación agropecuaria. Como detalle curioso resaltar que durante el siglo XIX y principios del XX hubo un gran auge del cultivo de uva moscatel, para su posterior transformación en pasa. Se calcula que había unas unas 500 casas diseminas por las partidas de Els Pouets y la Font d’Aixa, en término de Pedreguer. El difícil acceso, la escasa rentabilidad y otros motivos, propiciaron el abandono de estas tierras a partir de la segunda mitad del siglo XX.

Ya sólo nos quedará seguir las indicaciones en la misma senda, atendiendo siempre a las bifurcaciones, para regresar a Pedreguer (punto de salida), por el propio Camí dels Pouets

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Exposición del ninot

Dénia y La Marina, en falles

Llega el mes de marzo y con él, las fallas. La Marina, en general; y Dénia (donde más monumentos se plantan), en particular, comienzan a prepararse para vivir la fiesta de la pólvora. Durante las tres próximas semanas se celebrarán una serie de actos y eventos que servirán para calentar el ambiente hasta la llegada de la trilogía festera, que se prolonga desde el 17 al 19 de marzo, ambos inclusive.

Como aperitivo, y de los buenos, desde el blog de La Guía del Turista os recomendamos que visitéis la exposición del ‘Ninot’. Este año, además de acoger a los muñecos más destacados de cada comisión fallera (aquellos que se salvarán de las llamas), la muestra se ha acomodado en un espacio innovador y fantástico: la antigua lonja.

El edificio, rehabilitado durante meses, se abrió al público hace sólo unas semanas, brindando un espacio abierto, con mucha luz, diáfano y que en pleno puerto supone un escenario perfecto para ésta y otras exposiciones de gran importancia. De hecho, sólo en una semana habían pasado por allí más de 2.000 personas.

La muestra podéis visitarla hasta el próximo 10 de marzo, domingo, en horario de 10:30 a 13:30 y de 17:00 a 21:00 horas. Ese mismo día, el calendario fallero ha reservado otras tres citas de diferente índole. En el cruce de la calle Diana y el Passeig del Saladar l’Agrupació Artística Musical de Dénia ofrecerá un concierto de pasodobles que servirá para homenajear a título póstumo al músico y compositor dianense Norberto Cervera.

Prácticamente a la misma hora en la zona de Els Quatre Cantons habrá un evento gastronómico. En concreto un concurso culinario, denominado ‘Máster Coca’, que tendrá como producto las cocas típicas de La Marina, cocinas por los niños y niñas de la comisión. Y en la plaza del Oeste, a partir de las 13.30h., la comisión que lleva el mismo nombre rendirá homenaje a su bandera, en un acto protocolario y festivo que terminará con el lanzamiento de una mascletà.

Para la próxima semana, a partir del 15 de marzo, llegarán los primeros trabajos de la ‘plantà’, a la que seguirán pasacalles, verbenas, ‘mascletaes’, la tradicional ofrenda de flores y la cremà del monumento, prevista para el 19 de marzo por la noche: la conocida como ‘Nit del Foc’.

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Cap de la Nao

El Cap de la Nao: donde nace el sol

Decir es decir paisajes espectaculares, acantilados de vértigo, calas fantásticas donde disfrutar del baño, islotes y grutas donde practicar el buceo, miradores que se pierden en el horizonte y un listado envidiable de cabos que ponen límites a una orografía costera abrupta y maravillosa.

En este entorno privilegiado la oferta atesora cantidad y calidad, teniendo como uno de los platos fuertes, sin duda, la visita al Cap de la Nao. Frontera entre los golfos de Valencia y Alicante, el Cabo de La Nao es el punto peninsular más cercano a la isla de Ibiza, el que más al este queda. Ello lo ha convertido durante siglos en el punto geográfico y estratégico de vital importancia, considerado por corsarios, naves reales, buques de guerra y barcos de comercio como lugar de referencia.

Si riqueza paisajística, bendecida por su enclave único, se corona con su declaración como microreserva vegetal, con especies autóctonas del Mediterráneo que respiran la brisa que entra desde el mar y se calienta con los primeros rayos solares que se adentran en la península ibérica. De hecho, podemos decir que en el Cap de la Nao es donde nace el sol peninsular, al ser el punto por donde se pone la estrella cuando llama a la puerta de nuestro país.

Calas, como la de Ambolo o la Granadella; islas como las del Portitxol, cuevas como la dels Òrguens (espectacular cavidad bajo el Faro del Cap de la Nao a la que sólo se pueden encontrar desde el mar)…no dejarán indiferente a nadie. Su ventaja también radica en su fácil accesibilidad por medio de una carretera asfaltada que sube desde el municipio de Jávea y que alcanza el mismo faro del cabo de La Nao, desde donde podremos disfrutar de unas grandes vistas. Si el cielo está despejado, divisaremos sin dificultad la silueta de la isla de Ibiza En el faro hay una zona de aparcamiento para dejar los coches con un mirador junto a un restaurante, cerca de los cuales también hay unos bancos de madera dónde sentarse a descansar, a relajarse o tomar un pícnic.

Las rutas y senderos que lo recorren hacen del Cabo de la Nao un lugar muy apetecible para los amantes de la naturaleza y el senderismo, como también para los aficionados a los deportes náuticos y la pesca submarina. Todos ellos no sólo pueden disfrutar del Cap de la Nao, sino de todo un entorno que se completa, más al sur, con la Cala Moraig y las Cumbres del sol, pertenecientes al vecino municipio de Poble Nou de Benitatxell; y hacia el norte con toda una serie de cabos (el Cap Negre, el Cap de Sant Martí y el Cap de Sant Antoni) que poco tienen que envidiar al protagonista de nuestro post de hoy.

¡Que lo disfrutéis!

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Feslali

Feslalí: La fiesta de los almendros en flor

En febrero la Marina tiene una cita ineludible con la Vall del Pop y sus almendros, cuya floración convierte el paisaje en una especie de manto blanco y rosáceo que supone todo un espectáculo para la vista. Como viene siendo habitual en los últimos años, los municipios de esta vall, y especialmente la población de Alcalalí, ofrecen la posibilidad de disfrutar de este fenómeno desde distintos puntos de vista a través del festival ‘Feslalí’, un evento consolidado, singular y que despierta el interés de vecinos y visitantes.

El programa, bajo el lema ‘Te invitamos a  vivir la vida en rosa’, ofrece hasta el 24 de febrero un menú repleto de propuestas y actividades relacionadas con la agricultura, la cultura, la gastronomía, el deporte y el ocio. Entre las principales propuestas, que además se prolongarán durante todo el mes de febrero, se encuentran la Ruta de la Tapa, comidas y dulces con almendras así como visitas guiadas a la Torre Medieval y al Museo Etnológico (de 11 a 14h. con reserva previa).

Concretando, para el fin de semana del 16 y 17 de febrero, os recomendamos una caminata senderista entre almendros en flor, prevista por la mañana para ambas jornadas, así como un Showcooking el domingo a base de cocina con almendra, a las 11h. en la Plaça de l’Ajuntament, a cargo del cocinero Evarist Miralles, del Restaurante El Nou Cavall Verd de La Vall de Laguar, y de la pastelera Rosanna Aramendi, de Pastelería-Panadería Rosanna de Alcalalí. Un poco más tarde, a las 13h., seguirá la fiesta gastronómica con un taller de cocina, también con almendra, dirigido a niños.

Feria de Oficios y Productos de la Tierra

Para el último fin de semana de febrero está previsto uno de los platos fuertes: la organización de la cuarta edición de la Feria de Oficios y Productos de la Tierra, que llevará aparejada un amplio abanico de actividades vinculado a la tierra, a la música y a los productos locales.

La feria se inaugurará a las 11h. de la mañana del sábado 23 de febrero al ritmo de los chirimiteros y la Muixeranga, siguiendo una cata de aceites locales en el Museo Etnológico hacia el mediodía y una actuación infantil a cargo de Dani Miquel, en la Plaça de l’Ajuntament. Por la tarde habrá juegos populares en la calle Porxe (de 16 a 18h.) y música en directo con la Jazzy Makers en la Plaça de l’Ajuntament.

El 24 de febrero, domingo, los aficionados al senderismo podrán disfrutar de otra caminata entre almendros a partir de las 10 de la mañana (con salida desde la Plaça de l’Ajuntament), siguiendo la mañana con un pasacalle de  “Cabuts, dolçaina i tabalet”, la exposición y entrega de los premios de lka Maratón Fotográfica #AlcalalíEnFlor, en el Museo Etnológico; y más juegos populares en la calle Porxe. A las 12.30h. la Mancomunitat Cultural de la Marina Alta (MACMA) presentará el mapa cultural de la Marina Alta; y, por la tarde, más música en directo para clausurar ‘Feslalí’, con la actuación en directo del grupo Els Jóvens, en la Plaça de l’Ajuntament

¡No os lo perdáis! Es una recomendación de la Guía del Turista.

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Dibujo de Dianium de Miquel Ortolà

La Dianium Romana: todo un mundo por descubrir

Capital turística y ciudad gastronómica por antonomasia en la Costa Blanca, la Dénia que hoy conocemos ya fue codiciada y amada por diferentes civilizaciones en el pasado. Una de ellas, quizá de la que menos se ha hablado por estos lares, la romana. Posiblemente porque aún falta mucho por descubrir y por conocer, ya que son relativamente pocas las excavaciones que se han podido efectuar en la anterior Dianium.

Lo que es innegable es que el origen de la actual Dénia, como ciudad, corresponde a  la época romana.  Realmente en sus comienzos fue una colonia helena llamada Hemeroskopeion, pero fueron los romanos los que le dieron el nombre de Dianium, en honor a la diosa Diana. Los textos antiguos hablan de una enorme estatua de la Diosa Diana que se podía observar desde kilómetros mar a dentro, aunque no se han encontrado restos que lo confirmen. Textos clásicos donde se atestigua tambiuén que en el siglo I a. C. las tropas romanas del general Quinto Sertorio establecieron en Dianium una base naval, aprovechando su excelente ubicación.

Una situación geográfica y geoestratégica envidiable, que permitía ya en la antigüedad controlar desde el golfo de Valencia y la costa de Alicante cualquier navío o dispositivo militar que se aproximara, y que al mismo tiempo permitió establecer una base naval de primer orden. Su idiosincrasia estuvo ligada en los comienzos a la figura de Quinto Sertorio, en latín Quintus Sertorius (Nursia, 122 a. C. -Osca, 72 a. C.): un destacado político y militar de la época final de la República romana, célebre por el movimiento antisilano que dirigió en Hispania, que dejó impronta en Dénia. De hecho, hoy día todavía hay una calle  que lleva su nombre.

Durante el Alto Imperio, la ciudad disfrutó de un periodo de esplendor pasando de ser ciudad estipendiaria a tener la categoría jurídica de municipium. Sin embargo, y aunque alcanzó rango de sede episcopal, ya hacia el siglo III d. C. debió sufrir las incursiones de los pueblos germánicos.

Si queréis saber más de la Dianium romana os recomendamos que visitéis el Museu Arqueològic de Dénia, ubicado en lo alto del castillo, concretamente en el denominado Palau del Governador. En él puede observar una sencilla pero muy elocuente colección de piezas arqueológicas que -por centrarnos en las que afectan a la época romana- remiten al esplendor de esta comunidad como municipio de derecho latino (ver, sobre todo, las inscripciones que se guardan en la Sala II del Museo) y como puerto comercial (con notable colección de ánforas de diversas procedencias) desde época de Augusto.

También en el recinto del Castell, hacia el Norte, puede contemplarse una excelente panorámica del denominado Hort de Morand, área aun virgen arqueológicamente y en la que debió tal vez ubicarse el foro municipal.

Dibujo de Miquel Ortolà

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