Marina alta tierra de bandoleros

La Marina: tierra de bandoleros y de ‘roders’

¿Sabías que las comarcas de la Marina Alta y la Marina Baixa, junto a otras colindantes como La Safor, eran morada habitual donde se cobijaba un buen número de bandoleros? Nos referimos, claro está, al siglo XIX. Una época no tan lejana donde la presencia de los también conocidos como ‘roders’ no sólo era una constante en toda zona del Mediterráneo, sino también un acontecimiento para gran parte de la población de antaño, puesto que muchos de ellos fueron considerados como símbolos o, incluso, como auténticos héroes.

Si bien es cierto que en la documentación oficial de la época, la que aún perdura en archivos y bibliotecas especializadas, se encontrarán terminos como lladre’ (ladrones, en valenciano), y asesinos, para la cultura popular los miembros de estas bandas organizadas eran tratados desde un punto de vista romántico, alabando en ocasiones su valentía, su buena intención (muchos de ellos alardeaban de quitarle al rico para ayudar al pobre, al estilo de ‘Robin Hood’) o su servicio a la patria, en el caso de la Guerra de Independencia, cuando saqueaban y atacaban a destacamentos franceses que estaban asentados en toda esta región.

Además, el hecho de que, con el paso del tiempo, se hiciera pràctica habitual matar a los bandoleros capturados mediante el garrote, el fusilamiento, o incluso la ‘forqueta’ (descuartizar en cuatro trozos y freír el cadáver del asesinado, para después colgar los miembros en lugares visibles y públicos de los pueblos a modo de escarmiento) dividió a la opinión pública, siendo considerados héroes o villanos.

Para muchos eran una lacra a extinguir y había que combatirlos de todas las maneras posibles. De hecho, La creación en 1844 del cuerpo de la Guardia Civil tuvo como argumento principal, entre otros, perseguirlos y hacerlos desaparecer). En cambio, para otros sectores de la población, su forma de actuar, (generalmente contra el más pudiente), y los castigos que recibían les hicieron merecedores de ‘cierta’ solidaridad popular, convirtiéndoles en ocasiones en héroes de leyenda que merecían perdurar en el cancionero popular.

Todos estos bandoleros actuaban en grupo, aprovechando la orografía del interior de las Marinas y La Safor, con zonas de difícil accesibilidad que se prestaban a tender embocadas y poder escapar rápidamente sin dejar rastro. Además, no se les conocía, se les conocía por su verdadero nombre, sino por su «malnom» o apodo. Algunos de los ‘roders’ más conocidos de estas zonas fueron los cuatro hermanos Moxica, de Hondón de los Frailes; Jaime el Barbudo, de Crevillent; Camot, de Xàtiva; El Gato de Carlet; El Manco de Calderón, de Cocentaina; Mixana, de Castell de Castells; Destralet, de La Vall d’Ebo; o Quico Bolsón y El Roig de Corbera.

Toda esta información y muchos más detalles sobre bandoleros y ‘roders’ podéis encontralos en los libros Conflicte d’interessos: Bandolerisme i vendetta a la Marina Alta en temps de cacics (1844-1875) y La senda dels lladres. Bandolerisme als volants de la serra de Mostalla. Ambos son obra del periodista e historiador Manel Arcos, un gran experto en la investigación y divulgación del bandolerismo. Os los recomendamos.

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Una escapada por Llíber: ¿Te apetece?

Atractivo por sus calles y fachadas, Llíber es la más pequeña pero, a la vez, la más coqueta población con las que cuenta la Vall del Pop, en la comarca de la Marina Alta.  Vecina de Xaló, con la que comparte la cultura vitivinícola, Llíber cuenta con una situación geográfica privilegiada, ya que se encuentra protegido por las sierras de Bernia y el Castell de la Solana, y bañado por el río Gorgos.

La iglesia de San Cosme y San Damián, del siglo XIX, es uno de sus principales atractivos tanto por su tamaño como por su trascendencia espiritual y simbólica para los habitantes de esta población. La subida al Calvario, que nos regalará unas fantásticas panorámicas de todos los alrededores del municipio, bien merece la pena. En esos alrededores se incluye, como exponente, el paraje de la Font d’Aixa, que se halla en un estrecho valle entre montañas, recoge numerosas especies de flora que le dan un carácter singular y ofrece al visitante momentos de sosiego.

Además de su arquitectura característica, con una estructura empedrada que por momentos nos traslada hasta la época medieval, Llíber respira uva, pasa y vino. El pueblo está rodeado por cepas de vides que dibujan un paisaje agrícola y de extraordinaria belleza, a sólo un paso del mar. Precisamente la brisa marinera que se adentra hasta la Vall del Pop confieren a estas tierras un carácter especial para el cultivo de los caldos, destacando la producción del conocido y apreciado vino Moscatel.

Esta tradición en el cultivo y elaboración de la uva tiene una rica historia que todavía puede rememorarse a través de los riusraus que se reparten por todo el térmiino del municipio, y que dan lugar a una pequeña pero interesantísima ruta que os recomendamos encarecidamente. Ya sabés que los riuraus son construcciones agrícolas tradicionalede piedra, cuya presencia va íntimamente ligada a esta parte concreta del Mediterráneo español y valenciano. Se caracterizan por sus amplias arcadas en los laterales, donde se deja secar la uva al sol sobre unos cañizos preparados para ese menester.

Pero, en estas tierras de vino, sol y brisa mediterránea también hay lugar para los almendros, que se reparten entre los bancales para proporcionaros un espectáculo sin parangón con la llegada del invierno, cuando llega la época de floración y el campo se viste de rosa y blanco.

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Mercats de la terra

Aproximándonos al kilómetro cero de la gastronomía: Mercats de la Terra

Hace pocas días hablábamos de la excelencia de la gastronomía de la Marina Alta en cuanto a variedad y calidad. Cocina que se desarrolla a caballo entre el mar y la montaña, y tiene como referencias la tradición y la apuesta por un producto de proximidad, también llamado de kilómetro cero. Precisamente a este último queremos referirnos en este nuevo post en el blog de la Guía del Turista, a través de los denominados Mercats de la Terra, donde podéis encontrar cada fin de semana productos ecológicos de La Marina de manos de pequeños productores.

Hay varios enclaves de este tipo. Cada uno con sus particularidades, pero todos ellos con el aroma a tradición, el sello del buen hacer y la naturalidad y proximidad que ofrece este tipo de comercio.  Una forma diferente de hacer turismo rural, a través de la visita a estas poblaciones; cultural, al poder intercambiar impresiones con productores y agricultores que tienen mucho que contar y explicar sobre cómo hacen las cosas; y gastronómico, ya que se pueden comprar, probar y degustar productos de toda clase que a buen seguro os dejarán un gran sabor de boca.

Algunos de estos mercados son:

El Mercat de la Terra de Xaló: Más de 40 paradas de productos relacionados con la agricultura ecológica (tomates, lechugas, huevos, vino, mistela ecológica, jabón… ) y la tradición. Se celebra el primer sábado de cada mes.

El Mercat del Riurau de Jesús Pobre: Puestos de verduras y hortalizas, de coques, postres y otros productos tradicionales de la Marina han encontrado cada domingo un lugar fantástico para dejarse ver: el magnífico riurau de Benissadeví, un espacio tradicional rehabilitado y antiguamente utilizado para producir y conservar la uva-pasa. Un sitio donde es fácil retroceder en el tiempo y reencontrase con la esencia de la tradición. Durante el invierno, el horario del mercado es de 9 a 14 horas.

El mercado “El Cabàs” de Teulada: Productores locales y comarcales  presentan sus productos de manera directa en este original mercado agroalimentario y artesano, que cuenta con 30 puestos y tiene como objetivo fomentar un consumo respetuoso con el entorno. Lo encontraréis en el casco antiguo de Teulada, concretamente en la Plaza de los Porches, el tercer sábado de cada mes, de 10 a 14h.

El Mercat de la Vall de la Gallinera: El segundo domingo de cada mes  (de 10 a 14h.) y en un paraje único de la Marina Alta, donde nacen Les valls del interior, encontraréis esta alternativa de Mercat de kilómetro cero. Artesanía, productos agrícolas…y elaboraciones caseras. Todo a precios justos en un paisaje plenamente agrícola y en sintonía con la naturaleza. Podéis aprovechar la estancia para visitar algunos de sus ocho municipios, hacer alguna ruta de senderismo y comer en alguno de sus buenos restaurantes.

Mercat de Benissa: La Asociación de la Terra de Benissa organiza este mercado tradicional el segundo sábado de cada mes, en horario de 9 a 14h. En la plaza Jaume I encontraréis productos ecológicos y de proximidad, aderezado con música en directo y acompañado de  actividades recreativas para los más pequeños.

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Buscando el sabor autóctono de La Marina: El Garrofer

Bien sabéis que uno de los atractivos fundamentales que tiene la Marina es su gastronomía. El idilio que sus fogones mantienen con la tradición y el aroma que sus productos y cocina destilan a la tierra y al mar de este punto del Mediterráneo invitan a disfrutar de los muchos y variados platos que pueden encontrarse a lo largo y ancho de las dos Marinas: la Alta y la Baixa.

El proyecto Dénia Tasting Life, cuyo carácter y naturaleza abarca toda la comarca; unido a las muchas citas culinarias que vienen celebrándose a lo largo del año en multitud de municipios de la zona vertebran el buen paladar y alimentan la salud gastronómica del norte de la Costa Blanca.

Un paso más hacia esta voluntad integradora y globalizadora es el nacimietno de El Garrofer, una entidad que tiene como razón de ser y objetivo prioritario el poner en contacto a productores y restauradores de la comarca. Y que tendrá como principal consecuencia la puesta en valor de los productos autóctonos de la Marina, permitiendo a vecinos, turistas y visitantes acceder y disfrutar de todos ellos en muchos bares y restaurantes.

El Garrofer busca, por tanto, que las mesas de los establecimientos hosteleros, de los hoteles e incluso de las mesas particulares de cada casa de la comarca utilicen ingredientes y materias primas cultivadas en esta tierra para conservar y difundir el buen aroma que riega toda la Marina. Hablamos de productos como el aceite y el trigo (ya se ha recuperado su cultivo en algunas zonas de El Montgó),  frutas y verdurascítricos característicos, diferentes variedades de vino (que van más allá del afamado Moscatel) pasas, panes de hogaza y hasta legumbres.

Para ello es fundamental acercar a restauradores y productores, dos colectivos esenciales para garantizar que el producto de proximidad, también llamado de kilómetro cero, se conozca y adquiera el reconocimiento que merece.  Este movimiento, que ahora ha tomado forma y se ha hecho palpable, debe completar la tarea que han iniciado ya los mercados de la tierra, de proximidad, que vienen celebrándose en toda la comarca durante los fines de semana, y que han permitido conectar a productores con consumidores, aunque a pequeña escala.

El papel de un sector tan importante para el turismo como el hostelero/hotelero es esencial para continuar con esta labor divulgativa y posibilitar que los turistas y visitantes disfruten de una experiencia única, más allá del tipo de cocina de cada establecimiento, del reconocimiento social de que pueda presumir cada restaurante o de los precios que baraje su carta.

Una aventura en la que también se ha embarcado el Grupo Melic, como orgullosos exportadores que somos de nuestros atractivos turísticos y excelencias gastronómicas. Y un proyecto que compartimos con todos vosotros a través de estas líneas del blog de La Guía del Turista. Seguiremos informando. Y mientras tanto, y siempre que podáis, disfrutad de los productos autóctonos y tradicionales de La Marina.

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La conquista de Denia por Jaume I

Dénia y Jaume I: la reconquista

Con la conmemoración del Nou de Octubre vuelve a estar de actualidad la figura de Jaume I como rey cristiano que fundó el Reino de Valencia tras derrotar a los musulmanes, que ocupaban estas tierras de la península desde hacía varios siglos. Aunque el capítulo más recordado y celebrado fue la conquista de la ciudad de Valencia, la campaña militar del monarca se extendió por toda la región hasta recuperar para la cristiandad la antigua Taifa de Daniya (como se conocía a la Dénia islámica) y los vastos territorios que aquella comprendía (gran parte del sur de la provincia de Valencia y la totalidad de la Marina Alta, sin olvidar las Islas Baleares, pese a que éstas ya habían sido conquistadas en otra campaña anterior).

No obstante, la reconquista de la Daniya Islámica no fue a través de las armas, sino tras firmar un acuerdo con los musulmanes, lo que permitió al rey de Aragón conquistar de forma pacífica todos estos territorios. El acuerdo se plasmó muy cerca de la actual ciudad de Gandía, concretamente en la fortaleza de Bairén (que no sólo era una plaza militar, sino también un asentamiento casi urbano en cuya fortaleza interior moraban pobladores civiles),  entre mayo y octubre de 1239. Los firmantes fueron el propio Jaume I, como rey de Aragón,  y el último gobernador de la Daniya islámica, Zaén.

Además del castillo de Bairén, otra fortaleza, en este caso la de El Rebollet, tuvo igualmente un papel clave. Al frente de ella estaba  el almirante Carròs, jefe de la flota del rey y personaje con gran importancia en la conquista de Mallorca. Aunque no llegaron a entrar en combate, sus tropas fueron esenciales como elemento disuasorio en caso de posible conflicto bélico, otorgando una seguridad muy importante al monarca durante el proceso negociador.  Ello explica que una de las torres portuarias del puerto dianense, la que controlaba la entrada y salida de embarcaciones -y el consiguiente cobro de impuestos- recibiría el nombre de Encarrós.

La nueva Dénia: La Vila

A raíz de la conquista de Jaume I, la Daniya Islámica pasó a ser la Vila Cristiana. La ciudad cambió notablemente su fisonomía, refugiándose en el interior de las murallas para proteger a la población y los cristianos de posibles ataques de los ‘infieles’. Hoy aún se pueden observar restos de las calles y viviendas de la antigua Vila, fundada alrededor del año 1304, como núcleo de población fundamental en la ciudad. No fue hasta décadas posteriores cuando, de nuevo, comenzaron las edificaciones extramuros y la Dénia que conocemos hoy día puso sus cimientos para comenzar a expandirse de nuevo paulatinamente.

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Vigilando Moraira

Vigilando Moraira desde la torre del Cap d’Or

La escarpada costa de La Marina destaca no solo por su paisaje espectacular de calas, islotes, acantilados y rincones escondidos, sino también por el gran número de pequeñas fortificaciones que se asientan a lo largo del litoral. Aunque algunas como la Torre del Gerro de Dénia (de la que ya hemos hablado en el Blog de la Guía del Turista) podían servir como aljibe, en su mayoría su se trataba de estructuras de vigilancia que permitían vigilar la costa y alertar a la población de la llegada de corsarios, piratas y saqueadores.

Una de ellas, que todavía se alza en pie, es el Cap d’Or, en el término de Teulada-Moraira. Enclavada en el punto más elevado de la península del mismo nombre, esta torre fue construida a finales del siglo XVI, como la gran mayoría. Con 11 metros de altura y siete de diámetro, la torre disponía de dos cañones (ambos fueron descubiertos hace casi 40 años en la playa de El Portet, en la misma Moraira).

Aunque el acceso a su interior está se tapió tras la restauración correspondiente, las panorámicas que se observan desde este estratégico lugar son maravillosas, por lo que os recomendamos su visita. Para llegar a ella simplemente hay que seguir las indicaciones hasta encontrar la ruta senderista que no conducirá al mismo pie de la torre. Para ello deberéis dirigiros primero a la Playa del Portet, en Moraira. Podéis dejar vuestro vehículo poco antes del inicio del sendero local SL-CV51, que arranca al final de la calle Puerto de Alcudia.

Punto estratégico de defensa

Tras el decreto de expulsión de los moriscos en el año 1.609, el puerto de Moraira, dependiente de la villa de Teulada, sirvió como punto de embarque para una gran cantidad de expulsados, procedentes de los valles del interior. A partir de esa fecha la importancia de la torre todavía fue mayor, complementando un grupo de torres vigía junto al propio Fortín de Moraira, dedicadas todas ellas a la vigilancia y control de ataques de los piratas, fundamentalmente berberiscos.

La torre es uno de los muchos encantos que tiene Teulada-Moraira. Aprovechad para disfrutarlos. Es un consejo del blog de la Guía del Turista.

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Actividades en Familia

Recorriendo Dénia y la Marina: Programa de visitas y excursiones

A partir del mes de octubre, y durante el resto del año, tenéis la ocasión de disfrutar de un programa completo de actividades relacionadas con el turismo, el ocio, la cultura y el entretenimiento. Como es costumbre, con la llegada del otoño el Ayuntamiento de Dénia ha hecho público su propuesta semanal de actividades, dentro del espacio denominado Activitats en familia, de cara a la temporada 2019/2020.

La propuesta incluye música y teatro, excursiones por los paisajes y medios naturales de Dénia y otras poblaciones de La Marina Alta,  además de un ciclo de visitas guiadas Arqueología y paisajes, sin olvidar un ciclo de cine infantil en valenciano. Todas ellas son gratuitas, requiriendo algunas de ellas simplemente la confirmación de la asistencia (En el teléfono 96 642 02 60 en el correo electrónico: deniaviva@ayto-denia.es habiendo de plazo hasta las 14 horas del jueves previo a cada excursión).

La programación de este año incluye 9 excursiones que recorrerán paisajes de Jesús Pobre, la Xara, el marjal de Pego-Oliva, Gata, Xàbia, de Forna a Villalonga, el Pla de Petracos, Vall de Laguart, les Marines y el Montgó de Dénia, y las calas de BenissaEn cuanto a la programación de Arqueología y paisajes, están previstas visitas guiadas al Museu de la Mar de Dénia, el Alt de Benimaquia, el puerto de Dénia, la Cueva de la Catxupa (arte rupestre levantino) y la Xara, en relación al arte de la piedra picada.

A lo largo de nuestra web os iremos recordando, por fechas, las excursiones y actividades más destacadas, haciendo hincapié en aquellas que consideremos más interesantes para conocer y disfrutar de La Marina. De momento, para el próximo domingo 7 de octubre os recomendamos la visita titulada “Un  paseo amable por el paisaje rural de Jesús Pobre, con vista incluida al árbol milenario y al Mercat del Riurau.

Para el mes siguiente,  el 4 de noviembre, hay prevista una excursión al Pla de Petrarcos para visitar el bosque de Carrascas de la Marina Alta, del que ya os hablamos en un anterior post del blog de la Guía del Turista. Merece mucho la pensa. Y sólo dos semanas después, concretamente el  18 de noviembre, se organizará una visita de carácter cultural: “Descubrir el palacio del Conde de Dénia”. Sin duda una estupenda ocasión para ilustrarse un poco más sobre la historia de la ciudad acercarse a la importante figura del Duque de Lerma, también Marqués de Dénia.

De cara al mes de diciembre, con el que se dará por concluido el primer trimestre, debéis reservaros en la agenda dos fechas importantes: el domingo dos de diciembre, con una visita para descubrir el paisaje agrícola, árboles monumentales y dunas naturales del término de Dénia, con paradas en La Xara, la Vía Verde y la playa de Las Marinas; y el nueve de diciembre, donde aprovechando el puente tendréis la ocasión de volver al castillo para disfrutar de una visita guiada que os permitirá conocer la antigua Iglesia de Santa María y la Vila medieval de Dénia, incluidos ambos en el interior de las murallas.

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Museo de xabia

De museos por Xàbia: La casa-Palau de Antoni Banyuls

En jornadas como las que hemos vivido esta semana, con tiempo adverso que prácticamente nos impide hacer actividades al aire libre, conviene buscar otras alternativas. Una de ellas, muy recomendable, es la visita a algunos de los distintos e interesantes museos que encontramos en La Marina. En este post del blog de la Guía del Turista queremos que nos acompañéis a Xàbia, concretamente a su museo principal.

También conocido como la Casa-Palau de Antoni Banyuls, el Museo de Arqueológico y Etnográfico Soler Blasco de Xàbia se enclava en pleno centro histórico, concretamente en uno de los edificios más relevantes de la villa. Su primer propietario y constructor, Antoni Banyuls (que falleció en 1662), fue un personaje de importancia por su proximidad al rey Felipe III, de quien fue mayordomo. El palacio, levantado durante la primera mitad del siglo XVII, presenta una magnífica fachada de piedra “tosca”.

En su interior, tres plantas donde se distribuyen pinturas (en la planta primera encontraréis una selección de 32 obras legadas por el pintor local J.B. Segarra Llamas),  interesantes restos de arqueología submarina en la planta superior y también hallazgos localizados en yacimientos terrestres. Todos ellos hablan de una localidad con mucha historia relacionada con el mar, básicamente, y también con el Montgó,  la montaña (hoy parque natural) que ha condicionado a lo largo de la historia la vida de dos municipios vecinos como son Dénia y Xàbia.

Todos los rincones del museo merecen ser visitados, tanto por la importancia del contenido como por la belleza del continente, aunque si se debe destacar alguna cosa, nos quedaríamos con la rica colección de piezas recuperadas en distintos puntos del litoral javiense con gran presencia de  ánforas, cerámicas de todas clases, anclas de piedra, plomo o hierro y restos de embarcaciones. Restos y materiales que atestiguan  una intensa actividad comercial con otros pueblos, especialmente a partir del siglo III, con el inicio del proceso de romanización, y que tuvo al vino (producido en esta zona por los íberos), salazones, aceite y productos agrícolas autóctonos (caso del almendruco, la pasa…) como protagonistas esenciales.

Actividad comercial que ha sufrido distintos vaivenes durante la historia, con periodos prósperos como el Andalusí o durante el siglo XIX y otros con mayor escasez en cuanto a actividad económica con otras regiones como la Galia francesa, la península itálica u otras regiones del mediterráneo más oriental, como ocurrió en el bajo Medievo.

El Museo de Xàbia abre de martes a viernes de 10 a 13 y de 17 a 20 horas, aunque los sábados, domingos y festivos sólo por la mañana, 10 a 13 horas, permaneciendo el lunes cerrado. En verano, durante los meses de julio, agosto y septiembre, los horarios serán de de martes a viernes de 10 a 13 y de 18 a 21 horas; y los sábados , domingos y festivos de 10 a 13 horas . Lunes, también cerrado

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Ruta Riusraus Denia

Un recorrido por la ruta de la pansa de Dénia. ¿Te apetece?

Tras un veranito de playa y descanso, arrancamos septiembre con fuerza en el blog de la Guía del Turista (LGT). Por ello, en este nuevo post os proponemos un viaje hacia el pasado, aprovechando este tiempo de vendimia en la Marina Alta.

En concreto, queremos que nos acompañéis en un recorrido que nos conducirá a través de la ruta que seguían esos carros cargados de pasa cuando llegaban a Dénia, al objeto de vender esa preciada mercancía que sería posteriormente embarcada con dirección a Inglaterra, Francia o los Estados Unidos de América.

La actividad, englobada en la oferta que podéis encontrar en la web de la ruta dels riuraus (http://www.rutadelsriuraus.es/ ), describe algunos lugares de este peculiar itinerario que seguían los campesinos y agricultores que llegaban a tierras dianenses cansados después de la temporada de vendimia pero, a la vez, esperanzados en el futuro y ávidos por cobrar una suculenta cantidad de dinero por este manjar tan preciado en aquella época.

El primer alto en el camino lo hacían en la plaza Valgamediós, también conocida como plaza del Oeste, que hacía de portada antes de encarar el centro de la ciudad y, por ende, la fachada marítima de la ciudad. Esos carros, tirados mayormente por mulos, continuaban su periplo a través de las actuales calles Loreto (hoy peatonal plagada de restaurantes donde tapear), Mayor o Pare Pere. En todo caso, siempre en dirección este. Allí, en los viales paralelos o perpendiculares a Marques de Campo, caso fundamentalmente del carrer La Mar, tenían su sede gran parte de los almacenes  de las empresas comercializadores, donde las manos experimentadas de muchas mujeres las seleccionaban con cura.

Muchos de esos almacenes todavía se pueden intuir en la actualidad, ya que su estructura apenas ha cambiado, acogiendo hoy día locales de ocio y algunos restaurantes, especialmente en el citado carrer La Mar. De camino hacia el centro de la ciudad deberéis pasar por la calle Cavallers, sede del Museu Etnológic, dedicado precisamente a esa época dorada y de esplendor económico que vivió la ciudad gracias a todo esta actividad comercial.

Esta fisonomía también queda evidente en la plaza del Convent, donde se puede divisar con facilidad uno de los almacenes más importantes de la época: el Almacén de los Ingleses.

De ahí, bajando por la calle Marqués de Campo nos encaminaremos hacia la zona de “El moll del martell” para coger “La Panseta”, el barco solar de Baleària que comunica las dos vertientes portuarias y que, precisamente, debe su nombre a la importancia de la pasa.

A bordo de esta pequeña pero coqueta y ecológica embarcación nos imaginaremos como viajaban los laúdes que en aquella época transportaban mercancías y pasajeros hasta los grandes barcos (primero grandes veleros y, con el devenir y la revolución industrial, grandes vapores) que, debido a su gran calado, atracaban en medio del puerto. Estas navieras, pertenecientes a distintas compañías, tal y como hemos dicho, zarpaban con toneladas y toneladas de pasa a puertos de medio mundo, dando fama mundial a la pansa de la Marina Alta y otras comarcas colindantes.

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Escalda

Agosto con sabor a Moscatel en La Marina

Si hablamos de agricultura y de gastronomía, en la Marina uno de los productos estrella es la uva moscatel. De hecho, muchas de las fiestas y tradiciones que se disfrutan en las poblaciones de la Marina están ligadas a este cultivo, a su siembra, vendimia y también posterior ‘escaldà’. Precisamente esta actividad es una de las citas clásicas y obligadas del verano. Más concretamente de finales de verano, cuando ya asoma la vendimia.

El último fin de semana de agosto el municipio de Jesús Pobre y su conocido riurau vivirán un año más esta tradición convertida en una auténtica celebración que comparten a la par vecinos y visitantes; orgullosos los primeros de rememorar y mostrar cómo se llevaba a cabo el escaldado y secado de la uva, y dichosos los segundos por disfrutar en directo de un proceso que permite conocer un ritual esencial en la cultura e idiosincrasia de esta zona y de este cultivo.

Declarada ya, con mucho merecimiento, Bien de Interés Cultural (BIC) material, l’Escaldà es un ritual que comienza con la propia recolección de racimos, que se trasladan en carro tirado por animales hasta el propio riurau (estructura clásica de piedra y madera que estaba presente en una gran parte de las propiedades y fincas que se dedicaban a este cultivo). Una vez descargada la fruta se efectúa la posterior “tria” para descartar los granos que puedan estar picados o más deteriorados para, a continuación, ir sumergiendo paulatinamente todos los racimos en una cavidad acondicionada expresamente para la ocasión donde brota un líquido especialmente preparado con sosa cáustica cuya elevada temperatura (la cavidad se ha calentado con ramas y leña previamente) produce que los granos vayan abriéndose y desprendiéndose de la piel, facilitando su posterior secado. Este último se lleva a término sobre unos cañizos que se aposentan en los alrededores del propio riurau hasta convertirse en pasa tras airearse y dorarse al sol.

Teulada, también

Un poco más hacia el sur, pero igualmente hacia finales de agosto, también se rinde homenaje a la uva moscatel. Es en otro de los centros neurálgicos de este cultivo, en Teulada, donde se lleva a cabo un variado programa de actos que tienen como hilo conductor al denominado Moscatel de Alejandría. Exposiciones, degustaciones de vino a cargo de los productores de diferentes asociaciones,

Y otras citas culturales y festivas que tienen como guinda el traslado  en carro desde la cooperativa Sant Vicent Ferrer hasta el riurau del bancal Roig de la uva, que allí se cortará y se escaldará para convertirse finalmente en pasa. Todo ello aderezado por actuaciones musicales y cenas populares donde vecinos y turistas comparte mesa, mantel y mucho moscatel.

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