Sella Font Major

Sella: Descubre la Ruta del Agua

¿Nos acompañáis al interior de la Marina Baixa? A los pies del PuigCampana y la Serra d’Aitana encontramos varios municipios con mucho encanto. Uno de ellos es Sella, cuyos paisajes de montaña esconden algunos lugares casi mágicos que permiten disfrutar de la naturaleza sin prácticamente abandonar la línea costera.

Sella es un pequeño pueblo que no llega a mil habitantes, pero que constituye un ejemplo de aprovechamiento de los recursos naturales. Su pasado morisco ha dejado huella con toda una compleja y sofisticada red de acequias que permiten aprovechar el agua para el riego. Todo ello podremos recorrerlo a pie siguiendo la conocida Ruta del agua, que ofrece una divertida excursión de unos 6 kilómetros de distancia.

Para comenzarla, podemos dejar nuestro vehículo en la zona de aparcamientos de Sella. Después nos dirigiremos hacia el cementerio y tomaremos la carretera que discurre más cercana al río hasta llegar a la Font del Pí y el Pont de l’Alcàntera sobre el río Arc.

Cruzaremos el puente y seguiremos la carretera que nos lleva hasta la Font de l’Alcàntera, de donde brota un agua clara y transparente que discurre por varias acequias para regar las huertas a ambos lados del río.  Seguimos por un pequeño sendero sobre la acequia que sigue por el margen izquierdo del río y llegaremos al Toll de l’Alcàntera o Poza de la Alcántera, que tiene un  área recreativa.

El camino sigue por una pista no asfaltada entre bancales y que pasa por detrás de una vivienda. A continuación nos toparemos con el Molí d’Álvaro,  el único molino restaurado de los tres que quedan en pie en el municipio de Sella. Seguimos río arriba y llegaremos al paraje del Salt, donde se unen el río de Les Voltes (o río Sella) y el río l’Arc (que viene desde Benimantell). Llama la atención la gran cantidad de acequias que proceden del río Sella.

Una vez aquí, volvemos a la carretera de Sella. Si seguimos el camino junto a la acequia llegaremos a la Font Major.

La Font Major

Se trata de uno de los mayores atractivos de Sella, cuyo ayuntamiento se ha encargado de preservar y mantener el paraje de una forma adecuada, hasta el punto de que dispone de aseos, barbacoas y mesas. Pero lo más destacable es la poza que presenta. Está preparada para el baño, y aunque no es muy grande sí es profunda, agradable y está muy limpia. Eso sí: al estar rodeada de árboles hay sombra continuamente, lo que provoca que el agua esté bastante fría. Tal y como hemos dicho, el entorno es espectacular, con  una vegetación mediterránea típica en la que destacan las carrascas, pinos y algarrobos.

La Font Major también permite la acampada, aunque para ello habrá que solicitar el permiso correspondiente  al ayuntamiento de Sella.

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Ocaive (Foto Wikiloc)

De ‘Castellets’ por La Marina: Ocaive

En este nuevo post del blog de la Guía del Turista os proponemos una visita al Castellet de l’Ocaive. Esta pequeña fortaleza, de la que hoy restan en pie algunos muros y estructuras de piedra, tuvo antaño un importante papel, acogiendo a los señores feudales que tenían bajo su dominio gran parte del actual término del municipio de Pedreguer. Su situación geográfica, en lo alto de una peña, permitía divisar cualquier posible intrusión en la zona, por lo que para acceder al mismo habremos de transitar a pie por una bonita ruta senderista que nos permitirá, al mismo tiempo, disfrutar de la naturaleza y practicar un poco de deporte.

La ruta, que parte de Pedreguer, nos permitirá también disfrutar del patrimonio cultural de la zona, en forma de antiguos sistemas de aprovechamiento del agua, así como el trabajo de la piedra en seco. En el camino encontraremos minas de agua, pozos, ribazos, caminos de piedra y otros elementos destacables. Un importante legado que se ha conservado hasta nuestros días, y que nos permite hacernos una idea de cómo era la vida por estas tierras hasta no hace demasiado.

Arrancaremos desde la conocida Ermita de Sant Blai, situada en la parte más alta de Pedreguer. Descenderemos unos metros por el antiguo víacrucis y nos desviamos por una senda que discurre en paralelo a varias canalizaciones de agua, de diferentes antigüedades. Todo ello tras divisar un panel que nos indica el camino a seguir.

Siguiendo el mismo, pasaremos junto a un gran depósito de agua, que recoge las aguas procedentes de Ombrereta, una antigua mina de agua que forma parte de un sistema hidráulico inaugurado en 1887, y que sigue abasteciendo de agua a Pedreguer. Merece la pena detenerse un momento para echar un vistazo al antiguo acueducto, la mina de agua, y leer la información del panel explicativo. En este punto también encontramos una mesa de picnic.

Desde la pequeña zona recreativa de Ombrereta, la senda se vuelve cuesta arriba y comenzamos el ascenso hacia el Castellet de l’Ocaive, situado en lo alto de un pequeño collado. Ya en lo más alto podremos disfrutar de las bonitas vistas.

Tras descansar y contemplar lo que resta de esta antigua y pequeña construcción medieval, regresaremos hasta la bifurcación anterior para comenzar el ascenso que nos llevará hasta el Camí dels Pouets (camino de los pozos), una partida rural que se localiza en la Muntanya Gran de Pedreguer y en la que destacan gran cantidad de aljibes y pozos que hay en  relacionados con la explotación agropecuaria. Como detalle curioso resaltar que durante el siglo XIX y principios del XX hubo un gran auge del cultivo de uva moscatel, para su posterior transformación en pasa. Se calcula que había unas unas 500 casas diseminas por las partidas de Els Pouets y la Font d’Aixa, en término de Pedreguer. El difícil acceso, la escasa rentabilidad y otros motivos, propiciaron el abandono de estas tierras a partir de la segunda mitad del siglo XX.

Ya sólo nos quedará seguir las indicaciones en la misma senda, atendiendo siempre a las bifurcaciones, para regresar a Pedreguer (punto de salida), por el propio Camí dels Pouets

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Exposición del ninot

Dénia y La Marina, en falles

Llega el mes de marzo y con él, las fallas. La Marina, en general; y Dénia (donde más monumentos se plantan), en particular, comienzan a prepararse para vivir la fiesta de la pólvora. Durante las tres próximas semanas se celebrarán una serie de actos y eventos que servirán para calentar el ambiente hasta la llegada de la trilogía festera, que se prolonga desde el 17 al 19 de marzo, ambos inclusive.

Como aperitivo, y de los buenos, desde el blog de La Guía del Turista os recomendamos que visitéis la exposición del ‘Ninot’. Este año, además de acoger a los muñecos más destacados de cada comisión fallera (aquellos que se salvarán de las llamas), la muestra se ha acomodado en un espacio innovador y fantástico: la antigua lonja.

El edificio, rehabilitado durante meses, se abrió al público hace sólo unas semanas, brindando un espacio abierto, con mucha luz, diáfano y que en pleno puerto supone un escenario perfecto para ésta y otras exposiciones de gran importancia. De hecho, sólo en una semana habían pasado por allí más de 2.000 personas.

La muestra podéis visitarla hasta el próximo 10 de marzo, domingo, en horario de 10:30 a 13:30 y de 17:00 a 21:00 horas. Ese mismo día, el calendario fallero ha reservado otras tres citas de diferente índole. En el cruce de la calle Diana y el Passeig del Saladar l’Agrupació Artística Musical de Dénia ofrecerá un concierto de pasodobles que servirá para homenajear a título póstumo al músico y compositor dianense Norberto Cervera.

Prácticamente a la misma hora en la zona de Els Quatre Cantons habrá un evento gastronómico. En concreto un concurso culinario, denominado ‘Máster Coca’, que tendrá como producto las cocas típicas de La Marina, cocinas por los niños y niñas de la comisión. Y en la plaza del Oeste, a partir de las 13.30h., la comisión que lleva el mismo nombre rendirá homenaje a su bandera, en un acto protocolario y festivo que terminará con el lanzamiento de una mascletà.

Para la próxima semana, a partir del 15 de marzo, llegarán los primeros trabajos de la ‘plantà’, a la que seguirán pasacalles, verbenas, ‘mascletaes’, la tradicional ofrenda de flores y la cremà del monumento, prevista para el 19 de marzo por la noche: la conocida como ‘Nit del Foc’.

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Cap de la Nao

El Cap de la Nao: donde nace el sol

Decir es decir paisajes espectaculares, acantilados de vértigo, calas fantásticas donde disfrutar del baño, islotes y grutas donde practicar el buceo, miradores que se pierden en el horizonte y un listado envidiable de cabos que ponen límites a una orografía costera abrupta y maravillosa.

En este entorno privilegiado la oferta atesora cantidad y calidad, teniendo como uno de los platos fuertes, sin duda, la visita al Cap de la Nao. Frontera entre los golfos de Valencia y Alicante, el Cabo de La Nao es el punto peninsular más cercano a la isla de Ibiza, el que más al este queda. Ello lo ha convertido durante siglos en el punto geográfico y estratégico de vital importancia, considerado por corsarios, naves reales, buques de guerra y barcos de comercio como lugar de referencia.

Si riqueza paisajística, bendecida por su enclave único, se corona con su declaración como microreserva vegetal, con especies autóctonas del Mediterráneo que respiran la brisa que entra desde el mar y se calienta con los primeros rayos solares que se adentran en la península ibérica. De hecho, podemos decir que en el Cap de la Nao es donde nace el sol peninsular, al ser el punto por donde se pone la estrella cuando llama a la puerta de nuestro país.

Calas, como la de Ambolo o la Granadella; islas como las del Portitxol, cuevas como la dels Òrguens (espectacular cavidad bajo el Faro del Cap de la Nao a la que sólo se pueden encontrar desde el mar)…no dejarán indiferente a nadie. Su ventaja también radica en su fácil accesibilidad por medio de una carretera asfaltada que sube desde el municipio de Jávea y que alcanza el mismo faro del cabo de La Nao, desde donde podremos disfrutar de unas grandes vistas. Si el cielo está despejado, divisaremos sin dificultad la silueta de la isla de Ibiza En el faro hay una zona de aparcamiento para dejar los coches con un mirador junto a un restaurante, cerca de los cuales también hay unos bancos de madera dónde sentarse a descansar, a relajarse o tomar un pícnic.

Las rutas y senderos que lo recorren hacen del Cabo de la Nao un lugar muy apetecible para los amantes de la naturaleza y el senderismo, como también para los aficionados a los deportes náuticos y la pesca submarina. Todos ellos no sólo pueden disfrutar del Cap de la Nao, sino de todo un entorno que se completa, más al sur, con la Cala Moraig y las Cumbres del sol, pertenecientes al vecino municipio de Poble Nou de Benitatxell; y hacia el norte con toda una serie de cabos (el Cap Negre, el Cap de Sant Martí y el Cap de Sant Antoni) que poco tienen que envidiar al protagonista de nuestro post de hoy.

¡Que lo disfrutéis!

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Feslali

Feslalí: La fiesta de los almendros en flor

En febrero la Marina tiene una cita ineludible con la Vall del Pop y sus almendros, cuya floración convierte el paisaje en una especie de manto blanco y rosáceo que supone todo un espectáculo para la vista. Como viene siendo habitual en los últimos años, los municipios de esta vall, y especialmente la población de Alcalalí, ofrecen la posibilidad de disfrutar de este fenómeno desde distintos puntos de vista a través del festival ‘Feslalí’, un evento consolidado, singular y que despierta el interés de vecinos y visitantes.

El programa, bajo el lema ‘Te invitamos a  vivir la vida en rosa’, ofrece hasta el 24 de febrero un menú repleto de propuestas y actividades relacionadas con la agricultura, la cultura, la gastronomía, el deporte y el ocio. Entre las principales propuestas, que además se prolongarán durante todo el mes de febrero, se encuentran la Ruta de la Tapa, comidas y dulces con almendras así como visitas guiadas a la Torre Medieval y al Museo Etnológico (de 11 a 14h. con reserva previa).

Concretando, para el fin de semana del 16 y 17 de febrero, os recomendamos una caminata senderista entre almendros en flor, prevista por la mañana para ambas jornadas, así como un Showcooking el domingo a base de cocina con almendra, a las 11h. en la Plaça de l’Ajuntament, a cargo del cocinero Evarist Miralles, del Restaurante El Nou Cavall Verd de La Vall de Laguar, y de la pastelera Rosanna Aramendi, de Pastelería-Panadería Rosanna de Alcalalí. Un poco más tarde, a las 13h., seguirá la fiesta gastronómica con un taller de cocina, también con almendra, dirigido a niños.

Feria de Oficios y Productos de la Tierra

Para el último fin de semana de febrero está previsto uno de los platos fuertes: la organización de la cuarta edición de la Feria de Oficios y Productos de la Tierra, que llevará aparejada un amplio abanico de actividades vinculado a la tierra, a la música y a los productos locales.

La feria se inaugurará a las 11h. de la mañana del sábado 23 de febrero al ritmo de los chirimiteros y la Muixeranga, siguiendo una cata de aceites locales en el Museo Etnológico hacia el mediodía y una actuación infantil a cargo de Dani Miquel, en la Plaça de l’Ajuntament. Por la tarde habrá juegos populares en la calle Porxe (de 16 a 18h.) y música en directo con la Jazzy Makers en la Plaça de l’Ajuntament.

El 24 de febrero, domingo, los aficionados al senderismo podrán disfrutar de otra caminata entre almendros a partir de las 10 de la mañana (con salida desde la Plaça de l’Ajuntament), siguiendo la mañana con un pasacalle de  “Cabuts, dolçaina i tabalet”, la exposición y entrega de los premios de lka Maratón Fotográfica #AlcalalíEnFlor, en el Museo Etnológico; y más juegos populares en la calle Porxe. A las 12.30h. la Mancomunitat Cultural de la Marina Alta (MACMA) presentará el mapa cultural de la Marina Alta; y, por la tarde, más música en directo para clausurar ‘Feslalí’, con la actuación en directo del grupo Els Jóvens, en la Plaça de l’Ajuntament

¡No os lo perdáis! Es una recomendación de la Guía del Turista.

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Dibujo de Dianium de Miquel Ortolà

La Dianium Romana: todo un mundo por descubrir

Capital turística y ciudad gastronómica por antonomasia en la Costa Blanca, la Dénia que hoy conocemos ya fue codiciada y amada por diferentes civilizaciones en el pasado. Una de ellas, quizá de la que menos se ha hablado por estos lares, la romana. Posiblemente porque aún falta mucho por descubrir y por conocer, ya que son relativamente pocas las excavaciones que se han podido efectuar en la anterior Dianium.

Lo que es innegable es que el origen de la actual Dénia, como ciudad, corresponde a  la época romana.  Realmente en sus comienzos fue una colonia helena llamada Hemeroskopeion, pero fueron los romanos los que le dieron el nombre de Dianium, en honor a la diosa Diana. Los textos antiguos hablan de una enorme estatua de la Diosa Diana que se podía observar desde kilómetros mar a dentro, aunque no se han encontrado restos que lo confirmen. Textos clásicos donde se atestigua tambiuén que en el siglo I a. C. las tropas romanas del general Quinto Sertorio establecieron en Dianium una base naval, aprovechando su excelente ubicación.

Una situación geográfica y geoestratégica envidiable, que permitía ya en la antigüedad controlar desde el golfo de Valencia y la costa de Alicante cualquier navío o dispositivo militar que se aproximara, y que al mismo tiempo permitió establecer una base naval de primer orden. Su idiosincrasia estuvo ligada en los comienzos a la figura de Quinto Sertorio, en latín Quintus Sertorius (Nursia, 122 a. C. -Osca, 72 a. C.): un destacado político y militar de la época final de la República romana, célebre por el movimiento antisilano que dirigió en Hispania, que dejó impronta en Dénia. De hecho, hoy día todavía hay una calle  que lleva su nombre.

Durante el Alto Imperio, la ciudad disfrutó de un periodo de esplendor pasando de ser ciudad estipendiaria a tener la categoría jurídica de municipium. Sin embargo, y aunque alcanzó rango de sede episcopal, ya hacia el siglo III d. C. debió sufrir las incursiones de los pueblos germánicos.

Si queréis saber más de la Dianium romana os recomendamos que visitéis el Museu Arqueològic de Dénia, ubicado en lo alto del castillo, concretamente en el denominado Palau del Governador. En él puede observar una sencilla pero muy elocuente colección de piezas arqueológicas que -por centrarnos en las que afectan a la época romana- remiten al esplendor de esta comunidad como municipio de derecho latino (ver, sobre todo, las inscripciones que se guardan en la Sala II del Museo) y como puerto comercial (con notable colección de ánforas de diversas procedencias) desde época de Augusto.

También en el recinto del Castell, hacia el Norte, puede contemplarse una excelente panorámica del denominado Hort de Morand, área aun virgen arqueológicamente y en la que debió tal vez ubicarse el foro municipal.

Dibujo de Miquel Ortolà

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Benidorm Playas

Las playas de Benidorm: ¿Levante o Poniente?

Benidorm es, sin duda, la capital turística de la Costa Blanca. Sus altos índices de ocupación, la cantidad que servicios que ofrece y la vida que rezuma prácticamente los 365 días del año así lo acreditan. También la calidad de sus playas, especialmente las dos más conocidas: Levante y Poniente. ¿Cuál es tu preferida?

Ambas cuentan con una arena fina, un acceso fantástico y todos los servicios y accesorios básicos que se pueden demandar a una playa de calidad. También las dos cuentan con su bandera azul y los pertinentes certificados de gestión y calidad medioambiental, según las normas ISO. Pero es cierto que cada una, pese a su cercanía, tiene unas características singulares.

En la playa de Poniente disfrutarás de tranquilidad. Y es que pese a ser las más extensa del municipio es también un lugar ideal para darse un paseo, relajarse y disfrutar. Se puede hacer por la orilla de sus más de 3 kilómetros de longitud y a través del paseo anexo, donde también hallaréis una gran cantidad de restaurantes, bares y locales para el disfrute de vecinos y turistas.

Entre su oferta de servicios y equipamientos cuenta con plataformas flotantes, biblioplayas, juegos infantiles, juegos lúdicos-deportivos, zonas de sombra para la lectura o el servicio de playas accesibles, que facilitan el acceso y disfrute para personas de movilidad reducida.

Al otro lado de la ciudad, entre Punta Pinet y Punta Canfali (los considerados balcones de Benidorm, ideales para respirar la brisa del mar y hacerse con una buena panorámica de la ciudad) se sitúa la playa de Levante. Es algo más pequeña (2 kilómetros de longitud, aproximadamente) y permite tomar el sol hasta bien entrada la tarde gracias a su orientación.

Sin embargo, pese a su menor tamaño, es la playa más conocida de la ciudad por la animación que presentan sus alrededores, llenos de hoteles, restaurantes, heladerías, terrazas y otros locales de ocio. Una estampa típica de esta playa es la de los turistas internacionales, fundamentalmente ingleses, que le dan un colorido y un toque distinto, confiriendo a Benidorm ese carácter cosmopolita que lo diferencia de otros destinos durante los 365 días del año.

Ambas son perfectas, como también lo son las otras dos playas con las que cuenta la ciudad: La Cala del Tío Ximo, la Cala Almadrava y la Cala del Tío Más. Pero de estas tres ya os hablaremos en otro post del blog de la Guía del Turista.

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Salazones

Los salazones de La Marina

En La Marina disfrutamos de muchos placeres, entre los cuales se encuentra, sin duda, la gastronomía. Carnes, pescados, arroces, verduras…cocinados bajo las recetas de la tradición y la vanguardia conquistan el paladar de turistas y visitantes, que aprecian la calidad de los restaurantes que predominan en todo el litoral norte de la Costa Blanca.

Entre los manjares tradicionales que ofrecen sus cartas y menús se encuentran los salazones. El atún, la mojama, el bonito o melva (garrofeta), la sardina, el capellán, el mújol, la maruca o corvina…son un auténtica gozada que podemos disfrutar simplemente con pan y aceite de oliva virgen (en nuestra tienda Melicatessen podrás encontrar aceite autóctono de La Marina), acompañado si lo preferís de un poco de tomate.

La salazón procede de nuestra cultura gastronómica y alimentaria. De hecho, es un método tradicional para preservar los alimentos y poder consumirlos durante más tiempo. Se sabe que los antiguos egipcios ya ponían las carnes en salazón para almacenarlas y mantenerlas comestibles durante largos periodos. También hay evidencias de similares usos en la China del tercer milenio antes de Cristo.

Realmente lo que hace la salazón es deshidratar parcialmente los alimentos, lo que también ayuda a reforzar su sabor. Podemos salar frutas y vegetales, aunque lo más frecuente es hacer salazones de carnes y/o pescados. A menudo se suele emplear para la salazón una mezcla de sal acompañada con nitrato sódico y nitrito. Es muy habitual también acompañar la sal con sabores como pimentón, canela, semillas de eneldo o mostaza.

¿Cómo se preparan los salazones en La Marina?

  1. Limpiar las vísceras dejando sólo la carne magra y la espina dorsal.
  2. Se pone una capa de sal de un centímetro de espesor como lecho y se coloca el pescado extendido sobre su superficie. Sobre la capa anterior de pescado se pone otra capa de sal del mismo grosor y se repite la operación obteniéndose diferentes capas de sal y pescado. Finalmente sobre la última capa de sal se pone un peso (Por lo menos la mitad del peso del pescado en salazón)
  3. El producto necesita ahora reposar. Para ello el apilamiento anterior se mantiene semana y media en reposo
  4. Tras el tiempo establecido de reposo se saca el pescado y se lava con una solución de agua y vinagre (al 10%)
  5. Después del correspondiente lavado se pone al aire en un sitio con corrientes de aire pero que no le dé directamente el sol. Según el clima del lugar se deja unos días. En preparaciones como hueva o mojama las capas permanecen en reposo durante 24 horas, para posteriormente lavarlas e introducirlas en prensas que escurren el agua. Tras pasar por el secadero se envasan al vacío.
  6. Por último haremos el secado. Tiene lugar en la secadora, una habitación aislada con extractor de humedad que aplica calor seco (su uso es exigido por sanidad).

 

¡¡Y a disfrutar!! Buen provecho.

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Denia siglo XIX

Viajando en el tiempo: un paseo por la Dénia del Siglo XIX

Además de una capital turística y gastronómica, Dénia es una ciudad con mucha historia. Distintas son las civilizaciones que se asentaron en este lugar del Mediterráneo aprovechando su privilegiada situación geográfica y las bondades de su clima, dando lugar a Dianium, Daniya y a la actual Dénia.

En este nuevo post del blog de la Guía del Turista os proponemos regresar al pasado, pero al pasado más próximo. Queremos rememorar a través de un recorrido a pie una época de esplendor relativamente contemporánea, de la que no se escribe tanto, pero que ha dejado su impronta en la actual ciudad: La Dénia de finales del siglo XIX, cuando vivió su expansión y crecimiento urbanístico, con la llegada de una burguesía creciente que en base al negocio de exportación de la pasa transformó el núcleo urbano con importantes infraestructuras, la remodelación de la trama urbana y el florecimiento de negocios y posibilidades de ocio, en una época efervescente para la economía y la sociedad.

Nuestro recorrido para reencontrarnos con esa Dénia nace de la Oficina de Turismo comenzamos la visita en el Museo del Juguete, ubicado donde antiguamente se situaba la estación de tren Dénia-Carcaixent. En la planta baja del mismo hallaremos también el Centro de arte “L’Estació” con exposiciones temporales. Tras la visita al museo nos dirigimos hacia la calle Marqués de Campos, arteria principal de la ciudad, y fácilmente reconocible por los grandes bananeros que la flanquean. Debe su nombre a D. José Campo, importante personaje del S. XIX que realizó grandes mejoras en la ciudad como la creación de una fábrica de gas para el alumbrado, la vía de Ferrocarril Dénia-Carcagente y la iniciación y constitución de la Sociedad de Obras del Puerto.

Posteriormente nos dirigiremos hacia la Glorieta del País Valencià, donde hasta hace unas décadas se celebrada el Mercat Municipal para alcanzar la plaza del Ayuntamiento, donde se puede visitar el edificio consistorial y la Iglesia de la Asunción. Desde allí se puede alcanzar fácilmente el Museo Etnológico (No dejéis de visitarlo. La entrada es gratuita), que alberga una típica casa burguesa, y donde os encontraréis con la Dénia del S. XIX, enriquecida por el comercio de la pasa. El museo está enclavado en la calle Cavallers, junto a las calles Major y San José, compartiendo escenario con un llamativo conjunto de casas construidas a finales del S. XVIII y durante el S. XIX, íntimamente relacionadas con la riqueza y la burguesía que aparecen alrededor del fenómeno de la pasa.

Paralela a ella transcurre la calle Loreto, lugar que combina restaurantes y tascas con la presencia del Convento de las Agustinas o Convento de Nuestra Señora de Loreto. Si volvemos hacia la plaza de la Constitución y tomamos la calle la Mar pasaremos por delante del antiguo almacén de Morand, donde en el s. XIX se clasificaba y empaquetaba pasa para su exportación. Y, girando a la derecha por la calle Cándida Carbonell, otro gran almacén de pasa, en este caso, el de la compañía inglesa “Cooperative Wholesale Society”. Muy cerca de allí, en la actual y remodelada calle La Mar, la estructura de vivienda que hoy acoge pubs, tiendas y otros negocios en esa época fue también sede de otros almacenes donde se seleccionaba y trataba la pasa antes de embarcarla hacia Gran Bretaña y otros lugares de ultramar.

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orxeta_ok

Orxeta: un acogedor rincón entre el mar y la montaña de la Marina

Tal y como os hemos dicho en varias ocasiones desde el Blog de la Guía del Turista, La Marina tiene muchos lugares con encanto por descubrir. Además de las ciudades costeras y turísticas por excelencia (Benidorm, Dénia, Xàbia, La Vila, Altea, Calp…) os recomendamos que os aventuréis hacia el interior y os dejéis sorprender por pequeños núcleos de población que se encuentran rodeados por la naturaleza y las montañas, pero a sólo un paso del mar. Lugares preciosos y con encanto que merecen una visita para saborear otro tipo de mediterráneo, pero igual de auténtico.

Uno de estos ejemplos es Orxeta. Situada en el interior de la comarca de la Marina Baixa, este pueblo encantador de apenas mil habitantes presume de montañas y de un enorme pantano, pese a estar a escasos diez kilómetros del mar. Sus amables lugareños residen en un municipio con gran encanto donde el aroma a pan y a otros productos recién salidos del horno conquistará nuestro olfato y nuestro paladar, pues esta industria artesanal goza de reconocido prestigio en toda la Marina.

Su caso histórico nos permite observar el paso del tiempo a través de una rica arquitectura tradicional y típica de esta zona del Mediterráneo, con casas de estilo medieval entre medianeras que recubren sus fachadas con vivos colores. Si además de callejear tenéis tiempo para hacer una visita, podéis visitar la  antigua Iglesia Parroquial de San Jaime Apóstol, la Ermita de Santo Tomás y el Palacio de la Orden de Santiago (hoy convertido en casa rural).

En cuanto a su entorno, Orxeta ofrece un marco soberbio y espectacular entre montañas y el pantano Amadorio, que la cobija apaciblemente para diseñar un hermoso y fértil valle a orillas del río Sella.

El pantano, al que se accede rápidamente desde el peaje de Villajoyosa (en dirección a Orxeta) es un lugar tranquilo para relajarse y pasear a través del sendero que parte desde allí. También dispone de un merendero con mesas de madera,  un parque infantil, aparcamiento para vehículos y vistas al mar.  Además del pantano, os recomendamos que visitéis la garganta de “L’Estret”, santuario de las grandes aves rapaces.

Otro de sus atractivos son las fiestas patronales, que se celebran en honor a los santos Tomas y Nazario el penúltimo fin de semana de septiembre, así como la feria de productos gastronómicos y artesanales que tiene lugar en diciembre.

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