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Recordando la Dénia más juguetona…y juguetera

El puente de diciembre, además de la tradicional Feria Medieval, le sirve a Dénia para rendir un merecido homenaje a una de sus industrias más importantes y entrañables en los últimos tiempos: el juguete. Concretamente este año se celebra la vigésima edición de la Feria del juguete antiguo y de coleccionismo de papel, que con tanto cariño, trabajo y esmero organiza la asociación Amics del Joguet de Dénia con la colaboración de la Concejalía de Cultura.

Unos treinta expositores procedentes de diversas ciudades españolas se instalarán el sábado 9 de diciembre en el primer tramo de la calle Marqués de Campo (de 9 a 15 horas) con el objetivo de intercambiar y vender sus colecciones, en una feria que además de su carácter familiar (reúne a nietos, padres y abuelos que comparten generaciones distintas en torno a los juguetes) se ha convertido en un referente nacional por la importancia de las colecciones, la oferta de productos y la variedad de las piezas que se pueden encontrar.

Pero, más allá de esta importante efeméride y de la celebración de la Feria, lo que se debe conservar, transmitir y promocionar es la importancia que tuvo la industria juguetera en la ciudad durante buena parte del siglo XX. Y es que durante la primera mitad de este siglo se llegaron a contabilizar más  de cuarenta fábricas de juguetes censadas en la ciudad,  a los que se unía una densa red de pequeños talleres familiares y un abanico de industrias complementarias que trabajaban materias primas. Todo este entramado conformó  un mapa en el que el juguete fue el motor de buena parte de la ciudad, convirtiéndose en una alternativa de vida para muchas familias y colocando a la ciudad como un referente nacional.

Todo empezó con los Ferchen

La íntima relación entre Dénia y la industria juguetera comenzó en 1904 cuando los Hermanos Ferchen, mercaderes de la pasa alemanes, asentaron en Dénia la primera industria juguetera: la Metalúrgica Hispano-Alemana. Ellos dedicaron su industria exclusivamente a la producción de juguetes de lata litografiada con maquinaria y modelos venidos de Alemania. Diez años después fue la fábrica regentada por Pedro Riera Mulet la que comenzó con la industria del juguete de madera torneada y barnizada con unos acabados muy cuidados que creaba muebles dignos de las mejores casas de muñecas reproduciendo modelos modernistas.

La llegada de los años 20 vio consolidarse la industria juguetera metálica con la creación de nuevas fábricas con un dinamismo y una calidad que serán durante décadas la mejor carta de presentación de la ciudad. Es la época en la que Fernando Sauquillo, con su marca “Juguetes Sport”, crea una flota de coches y aviones de pedales entre otras especies con ruedas que hicieron las delicias de los niños de clase social alta. Simultáneamente, y frente al desarrollo de la industria juguetera de metal, tomó cuerpo una producción de juguetes de madera que será la que, finalmente, distinga al juguete de Dénia.

Un poco más adelante, en los años 30, con la industria ya consolidada se viven los años de expansión y del crecimiento de  fábricas como la de José Monllor Llinares, con un estilo que dio al juguete de madera una calidad irrepetible. Ya en los años 50, tras los difíciles episodios históricos de la guerra y la postguerra, están marcados por los juegos de bolos en madera, barcos de vela, carros tirados por caballos, camiones o trenes son los motivos principales de estos juguetes que se hacen eco de una sociedad latente.

De toda esta historia, de sus objetos y testimonios, de sus capítulos y anécdotas, da cuenta y fe el Museo del Juguete de la ciudad, ubicado en lo que en su día fue la estación de trenes de Dénia. Os recomendamos su visita aprovechando la llegada de la Navidad, donde los niños y los juguetes comparten protagonismo por igual. El museo abre sus puertas todos los días, de 10 a 13 horas y de 16 a 20 horas. La entrada es gratuita.

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El Mascarat: de bandoleros y atracadores a obra mítica para unir las dos Marinas

La complicada y sinuosa orografía siempre ha marcado la existencia de las dos comarcas que constituyen La Marina: la Alta y la Baixa. En concreto el paso entre Calpe y Altea, fácilmente salvable hoy día tanto por carretera nacional como por la autopista, ha sido durante siglos un gran problema para la movilidad de las personas y el transporte de mercancías entre ambas localidades costeras y, por ende, para la comunicación entre Alicante y Valencia por la costa, ya que se hacía casi imposible poder atravesar el  cañón del Mascarat (único paso existente para superar el Collado de Calpe) con los carros de mulas cargados.

La presencia de este desfiladero (también llamado Barranc Salat) ha supuesto verdadero quebradero de cabeza para los antiguos habitantes de ambas comarcas. Accidente geográfico cuyo puente debe su nombre, El Mascarat, a la presencia de bandoleros enmascarados en la zona que atracaban a las diligencias aprovechando las dificultades de este paso, difícilmente transitable sobre un terreno muy pedregoso.

Pero a finales del siglo XIX se puso fin a este problema con la apertura de los túneles del Mascarat. La dificultad de su construcción estribaba en la altura que esta obra debería tener para atravesar el Barranco Salado, que desde las estribaciones de la sierra de Bernia desagua en el mar cerca de Toix. Pero tras un proceso largo y costoso (en todos los sentidos) pudo acometerse esta gran infraestructura, actualmente se encuentra en desuso tras la construcción de un nuevo puente doble de hormigón en el 1925, más alto (a 85 metros de altura) y más ancho (doble dirección). Dicha construcción de sillería, con 60 metros de alto, constituye aún a día de hoy una de las grandes obras de ingeniería de la provincia de Alicante y, a todas luces, supuso un gran avance para el progreso de los habitantes de la Marina, ayudando a vertebrar y cohesionar el territorio de la actual Comunitat Valenciana.

Por este puente pasamos muchos de nosotros cada día con nuestro vehículo, no sin admirar este desfiladero que tantos episodios de todo tipo ha vivido a lo largo de los siglos.

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Benidorm, para todos los paladares

Ciudad cosmopolita, su gastronomía os sorprenderá tanto por su cantidad como por su calidad. Y es que Benidorm, como marca su carácter, representa un gran mercado en el que encontrar bares y restaurantes de todo tipo y para todos los gustos, desde la simple e internacional hamburguesa, pasando por la paella, el buffet o los menús más económicos hasta una comida más elaborada, adaptada a los nuevos tiempos y a paladares más exigentes, y con sabor a mediterráneo.

La ciudad brinda la posibilidad de degustar diferentes tipos de productos y cocina según donde estemos. Por ejemplo, en el Rincón de Loix, en la calle Mallorca, Lepanto y adyacentes, encontremos locales con cartas al puro estilo británico, con hamburguesas, perritos calientes o el famoso Fish and Chips que han patentado los ingleses.  En esa zona también podremos elegir otro de los clásicos: los restaurantes orientales. Los chinos, en particular, son los más extendidos, aunque a ellos se suman los hindúes, tailandeses, turcos o mexicanos con sus especias y aromas distintos.  Otras opciones dentro de la oferta internacional son la comida italiana, con una nómina importante de pizzerías y trattorias, y los restaurantes argentinos, cuyos asados característicos se han ganado una fama merecida.

Productos de casa, también

En el otro lado de la balanza, no debemos olvidar que Benidorm, pese a no parecerlo en ocasiones, es España, por lo que tampoco falta un amplio elenco de locales donde saborear los productos más característicos de nuestro país. Si nos damos una vuelta por la ciudad encontraremos distintos embajadores de varias cocinas regionales como la asturiana, o locales que regentan familias de origen andaluz, sin olvidar, por supuesto, la cocina mediterránea, con arrocerías especializadas.

Punto y aparte merece el tapeo, que ha ganado asiduos gracias a la proliferación de tascas y tabernas en el casco antiguo de la ciudad. Las calles Santo Domingo, Martínez Oriola y la plaza de la Constitución acogen a centenares de personas que deambulan de bar en bar, disfrutando de las tapas y de los pinchos. La mayoría de estos bares están regentados por vascos que ofrecen una gastronomía de esta tierra pero, sobre todo, centrada en la elaboración rápida y concreta del aperitivo que se atribuye al pincho.

En suma, variedad, cantidad y buen gusto, en una ciudad donde el ocio y la gastronomía van unidos de la mano, con independencia de nacionalidades y fronteras. Y es que Benidorm es como España: Different!

 

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Segària: El Gegant de Pedra

Muy cerca del mar, en una posición estratégica, vecino y muro que delimita con el Parque Natural de La Marjal de Pego-Oliva, torre que vigila y salvaguarda los municipios de Ondara, El Verger y los que componen La Retoría. Hablamos, obviamente, de la Serra de Segària, también conocida como El Gegant de Pedra.

La Marina agrupa dos de las comarcas más montañosas de toda la Comunitat Valenciana. Entre ellas, por su situación y simbología, Segària merece un post en el Blog de La Guía del Turista. Sus poco más 500 metros de altura (una altura relativamente modesta en comparación con otros macizos vecinos) no le restan ni envergadura ni atractivo.

Los acantilados de su cresta, las maravillosas vistas que permite de las dos provincias limítrofes (la de Valencia, al norte; y la de Alicante, al sur), su agreste configuración y orografía singular propician multitud de rutas y senderos que parten y llegan desde las poblaciones que se refugian al amparo de este gigante.

Rutas y senderos que permiten disfrutar de distintos atractivos como la visita a la Cova Bolumini (se requieren unos 30 minutos para verla detenidamente), la Cova Fosca que se alojan en las escarpadas y singulares crestas que dibujan su silueta.

Sus grandes atractivos:

-La Cova Bolumini: uno de los grandes atractivos de Segària. La encontraremos entre palmitos y vegetación. Una cavidad alargada y profunda, de unos 750 metros de longitud con techos altos y húmedos que permitirán saciar nuestra curiosidad, ya que se trata de una gruta con todos los elementos geológicos típicos de las oquedades naturales, en las que la acción del agua filtrándose a lo largo de los milenios ha creado fantásticas esculturas en suelo, techo y paredes.

Recorrerla no entraña ninguna dificultad. Tan solo es aconsejable llevar buena iluminación, ya que al fondo existen algunas simas profundas y por tanto peligrosas si no se advierte su presencia. Cuidado con el suelo, que podría estar embarrado y resbaladizo a causa de las filtraciones de agua.

-La Cova Fosca: Se distingue por su característica entrada, que recuerda la forma de una gota de agua antes de caer que conviene cruzarla agachado o a rastras por su poca altura. Es cierto que no cuenta con la belleza de la Cova Bolumini, pero sus 50 metros de profundidad se pueden recorrer sin ninguna dificultad. Su nombre responde a la gran cantidad de oquedades y abrigos que se pueden encontrar en ello.

 

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Fira Comarcal 5 sentits: vinos de la Marina Alta

En pocos días, concretamente del 11 al 5 de noviembre, Ondara se convertirá en el escaparate de la Marina Alta. Llega la Fira de Fires, con tres fines de semana repleto de actividades, muestras y exposiciones donde se dan de la mano la la cultura con el ocio, el comercio y sobre todo la gastronomía. De ello se encargarán una muestra gastronómica, un mercado medieval, la habitual feria de atracciones y la tradicional Fira de Mostres, con expositores de 30 de los 33 municipios

Aunque Grupo Melic siempre ha estado presente en esta importante cita, presentando las últimas novedades de La Guía del Turista o la Revista Xiquets (La Guía para las familias de La Marina), este año nos hemos implicado todavía más en esta cita de referencia participando activamente junto a la MACMA (Mancomunitat Cultural de la Marina Alta) en la organización de una de las grandes novedades de este año: La Fira Comarcal 5 Sentits, que se celebrará el primero de los tres fines de semana que dura la Fira de Fires.

Durante el 11 y 12 de noviembre los sentidos del olfato y el gusto cumplirán un papel fundamental para descifrar y saborear todos los aromas de los vinos de la Marina. Y es que será una de las primeras ocasiones en las que, en un mismo escenario, se podrán encontrar y disfrutar todos y cada uno de los vinos producidos en bodegas de la Marina Alta. El recinto de El Prado se convertirá durante todo el fin de semana en una gran bodega donde se celebrarán catas de vinos de todo tipo, charlas, presentaciones y una exposición en la que se darán cita nueve bodegas y diferentes asociaciones y colectivos relacionados con el mundo del vino en la comarca.

Además, y como novedad, este año se han realizado unas copas de vino que se pondrán a la venta por dos euros y que servirán para probar todos los caldos expuestos al público. Cultura y gastronomía en un evento singular y hasta el momento sin parangón en La Marina. Si os gusta el mundo del vino o simplemente tenéis interés en conocer qué se cultiva en este rincón del Mediterráneo, os invitamos a acudir al Prado de Ondara.

Os esperamos el próximo fin de semana en Ondara: Fira Comarcal Cinc Sentits.

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Descubriendo Benissa… ¡y disfrutándola!

De topónimo árabe, como muchos otros municipios de La Marina, Benissa es uno de los lugares más singulares e interesantes de la Costa Blanca. Su enclave geográfico, a medio camino entre el mar y la montaña, abren al turista un amplio abanico de posibilidades para disfrutar de sus paisajes de manera relajada o a través del turismo activo. Y es que con la Sierra de Bérnia a un paso, el municipio se distingue también por sus cuatro kilómetros de litoral, con playas características en forma de calas y aguas transparentes que invitan a la práctica de gran cantidad de deportes náuticos o a recorrer sus senderos y acantilados a través de distintas rutas a pie.
Sin embargo, en este post del blog de La Guía del Turista queremos invitaros a saborear lo que es propiamente el municipio y su fisionomía recorriendo su centro histórico, descubriendo parte de la rica historia de Benissa, que pese a su desarrollo económico y prosperidad todavía conserva ese aroma a tradición, que bien representan algunos de sus monumentos más singulares.
Recorrer su casco histórico, perfectamente conservado, es regresar a la Edad Media, con edificios como la Lonja de la Constitución, del siglo XV; palacetes renacentistas; la Catedral neogótica de la Marina y la calle Desamparados, llena de casonas con rejas de hierro labrado. Callejuelas empedradas, muros centenarios y vetustas casas señoriales nos trasladan pues al Medievo, aunque nos detendremos básicamente en cuatro de sus máximos emblemas:
Qué visitar en Benissa
La Iglesia de la Puríssima Xiqueta es uno de los su mayores símbolos. Es la patrona de la localidad y a quién los benisseros sacan en procesión el cuarto domingo de abril durante la celebración sus fiestas patronales, en lo que se conoce como La baixada de la Puríssima. Considerada como la Catedral de la Marina, destaca por su estilo neogótico, con tres naves y un altar donde destaca el relicario que contiene la tablilla pintada con la imagen de la Puríssima Xiqueta, atribuida a la escuela del pintor Juan de Juanes.

-Otro de los emblemas de Benissa es su Ayuntamiento, ubicado en la Plaza del Portal. Ocupa el al antiguo edificio del Hospital Municipal, erigido en 1790 para la atención a los enfermos y como albergue de pobres y necesitados. En 1981 se convirtió en Casa Consistorial después de realizar una profunda rehabilitación.
En cuanto a dicha plaza, debe su nombre al hecho de que antaño se encontraba allí una de las puertas que daba acceso al recinto amurallado de la población. En el centro habrá que recabar en la presencia de una Cruz de piedra tosca, construida en 1974, que recuerda la primitiva Cruz de Término (Monumento en forma de cruz que sirve para indicar el lugar donde finaliza el término de una villa o ciudad) que allí se alzaba.

-El tercer monumento en importancia es la Sala del Consell, construida a finales del siglo XVI y que sirvió como almacén para la contratación y venta del trigo, comercio que era trascendental en época medieval. También fue utilizada como Casa de la Villa (lo que hoy sería el Ayuntamiento) alojando en sus estrechas salas al Consejo, el archivo, la prisión y los cargos administrativos de la época. Ya en el siglo XX sirvió como escuela unitaria (de Primeras Letras y Academia de Bachillerato).

-Por último habrá que disfrutar de los alrededores de la antigua Iglesia-Fortaleza de San Pedro y, especialmente, de las casas señoriales que se aprecian a lo largo de la calle Puríssima. Todas ellas datan del siglo XVIII y constituyen lo que hoy se conoce como la Sede de la Universidad de Alicante en la Marina Alta, con una amplia oferta formativa.

Entre ellas una de las más interesantes es la Casa de los Andrés, el único palacio urbano entre medianeras de la Benissa de ese periodo de gran auge económico entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Esta bella vivienda es considerada como uno de los ejemplos más representativos de Casa Señorial de la comarca de la Marina y es paradigma de la construcción civil valenciana de ese periodo histórico.

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De senderismo por el Parque Natural de El Montgó

El Parque Natural de El Montgó es uno de los mayores tesoros que tenemos en la comarca de La Marina, presentando diferentes posibilidades para visitarlo y disfrutarlo practicando senderismo. Rutas hay muchas, tanto por una cara como por la otra de la montaña, si bien os dejamos aquí un breve resumen con las principales sendas que os permitirán llegar a puntos simbólicos y de interés. Tomad nota, ir preparando las zapatillas, la botella de agua, la mochila…y no os perdáis:

Asentamientos ibéricos: Con una dificultad media- baja, la excursión está diseñada sobre una distancia de seis kilómetros y una duración de aproximadamente de 3 horas 30 minutos. Arranca desde el antiguo vertedero de Benimaquia, pasando por los restos Iberos del alto de Benimaquia, el Coll de Pous y el Pic de l´Àguila.

Cova del Gamell: Ruta lineal de 11 kilómetros (ida y vuelta) por el antiguo camino de La Colonia Agrícola del Montgó que podríamos cubrir en casi dos horas a pie o en unos 50 minutos Desde la plaza Jaume I accedemos por el Camí Pou de la Muntanya hasta la ermita Pare Pere. Sólo 100 metros más arriba se inicia el camino de tierra, donde encontramos un panel informativo que seguiremos hasta llegar a La Cova del Gamell.

Cova de l’Aigua- Racó del Bou: Ruta de dificultad media y unas tres horas de duración que se iniciará desde la plaza Jaume I, Camí Pou de la Muntanya, Ermita del Pare Pere y Camí de La Colonia. A los pocos metros tomaremos a la derecha la senda ascendente hacia la Cova de L’Aigua. Tras superar unos escalones encontraremos tres compartimentos de distintas épocas utilizados para embalsar agua, y una inscripción romana del año 238.d.c. Suele estar inundada y requiere linterna. Regresamos por la misma senda y a unos 200 metros cogemos el desvío a izquierda hacia el Racó del Bou, primero por un tramo ascendente que luego baja hasta enlazar con el final del Camí de la Colònia.

La Creueta: Hay varios accesos para llegar al punto más alto (753 metros) del Montgó: Desde Jesús Pobre: Llegamos a Jesús Pobre, donde iniciaremos el camino remontando el barranco de l’Hedra hasta la parte superior de la montaña, para alcanzar finalmente la cruz. La media son 6 horas de trayecto para recorrer una distancia de 14 kilómetros. Desde Dénia: tomaremos el Camí de la Colònia hasta el final del mismo (Racó del Bou).

Aquí encontramos a la izquierda la senda que asciende de manera suave y constante hasta la zona llana del Montgó, entre piedras erosionadas de afilados cantos y gran cantidad de matorral bajo. Tras caminar 1.200 metros encontramos a nuestra izquierda una zona marcada con piedras que nos indica el desvío a la Creueta de Dénia

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Una visita a Bèrnia

La visita a la Sierra de Bèrnia es una de las mejores opciones que tenéis para practicar senderismo, disfrutar de la naturaleza y hacer una escapada a la montaña. Un paraje fantástico, que ofrece unos fastuosos acantilados y cuyos 11 kilómetros de extensión, de forma perpendicular al Mediterráneo, actúan de frontera natural entre las comarcas de La Marina Alta y La Marina Baixa.

Sus 1900 hectáreas, repartidas entre los municipios de Alcalalí, Jalón, Benisa, Calpe, Altea, Callosa de Ensarriá y Tárbena, brindan múltiples opciones para los amantes de la montaña, brindando la posibilidad de llegar a una cumbre que se eleva sobre 1.128 metros sobre el nivel del mar.

La gran altitud que alcanzan estas montañas, su diversidad ecológica y morfológica y, tal y como hemos comentado, su proximidad al mar explican la presencia de numerosos hábitats y especies de flora y fauna, entre los que se incluyen una gran cantidad de especies endémicas. Además de su atractivo mediambiental, los itinerarios de la Serra de Bèrnia también permiten alcanzar el denominado Fortín, añadiendo un interés histórico, patrimonial y simbólico a nuestra visita.

El denominado Fortín o Fort de Bèrnia son las ruinas de una fortificación mandada construir por Felipe II en el siglo XVI para controlar posibles rebeliones de los Moriscos, cuya revuelta en el año 1526 `puso en jaque al monarca. Su creación, asimismo, igualmente sirvió para defender la costa de los frecuentes ataques de los piratas berberiscos. Desde los restos de esta fortificación, situada a 803 metros de altura, se puede controlar visualmente toda la línea costera comprendida entre el Cabo de la Nao, en Jávea, y el puerto de Alicante. En días claros, se puede incluso vislumbrar la isla de Ibiza.

Hacia la Font del Runar

Senderos hay muchos, pero recomendamos el circular que arranca en la Font del Runar. El mismo se inicia en la Font del Garroferet (Altea la Vella). Una señalización vertical nos indicará la dirección del sendero, que comienza con  en un tramo asfaltado que nos conduce hasta la urbanización “Alhama Spring”. Posteriormante, un camino bastante sinuoso nos lleva a la parte alta del barranco de Les Penyes, en un camino que discurre entrebancales de cultivo abandonados. Posteriormente llegaremos a una pequeña área recreativa, con un primer tramo asfaltado y una senda posterior que nos conducirán, por fin, hasta la misma Font del Runar.

Una vez aquí, observaremos varios paneles con las diferentes opciones que nos ayudarán a recorrer este paraje maravilloso.

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La Marina, cuna del Moscatel

La uva moscatel es una de las principales variedades que se cultivan en el Mediterráneo. La Marina, en este sentido, no es una excepción. Más bien al contrario. Se puede afirmar que es una de las cunas del denominado Moscatel de Alejandría, una variedad más resistente al calor y a la sequía que tiende a producir grandes racimos de grandes frutos sombríos y ovales, diferenciándose así de otros tipos de moscatel donde el fruto es menor en cuanto tamaño y más redondeado, respecto a la forma.

El moscatel es un bien muy preciado en la comarca de la Marina Alta. Durante años ha sido uno de los elementos impulsores de su economía,  cultura y patrimonio . El microclima de esta zona del Mediterráneo español ha propiciado a lo largo de los siglos el cultivo de este tipo de uva, que le confiere al vino una identidad particular, marcada y propia.

Los vinos y uvas moscatel casi siempre tienen un pronunciado aroma floral dulce. La amplitud y el número de variedades de moscatel sugiere que, tal vez, pueda ser la variedad de uva cultivada más antigua. Se calcula que entre la Marina Alta y la Marina Baixa se pueden llegar a contabilizar entre 700 y 1.000 hectáreas de cultivo, que han servido para la producción de vino, pasas y uvas de mesa que se ha exportado alrededor del mundo durante muchos siglos.

Zonas como Teulada, Poble Nou de Benitatxell o Benissa han estado caracterizadas por un paisaje singular repleto de bancales de uva moscatel, separados por márgenes de piedra seca heredados de civilizaciones pasadas ocupaban estas regiones. Un paisaje que cambiaba en cada estación del año, mostrando siempre la belleza de la cepa, desnudándose en otoño, sin ningún abrigo en invierno, brotando de vida en primavera y vestida totalmente de verdes hojas de parra y de granos de uva color dorado intenso en verano.

En los últimos tiempos han nacido asociaciones y colectivos de La Marina que están lanzando iniciativas para recuperar, proteger y divulgar toda la tradición y cultura del Moscatel. Ejemplo de ello son la asociación Bancals de Vi, la Associació de Viticultors de la Marina, la Festa del Moscatell de Teulada o la iniciativa #Moscatelízate Benissa. Todos ellos y distintos ayuntamientos han comenzando una campaña para la creación de una Denominación de Origen del Moscatel que abarque ambas comarcas. Una propuesta que todavía están tomando forma y que aúna elementos distintos pero a la vez muy interrelacionados como la arquitectura de los riuraus (expresión agrícola junto con la arquitectura tradicional vinculada a estos cultivos), el paisaje local que dibuja abancalamientos sinuosos, márgenes de piedra seca con sus viñedos y, por supuesto, la uva moscatel.

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Gata de Gorgos: cuna de artesanos

Pueblo de artesanos, símbolo de la artesanía en La Marina. Gata de Gorgos ha sido y continúa siendo paradigma y ejemplo del buen hacer a través del mimbre y el esparto. Los numerosos puestos comerciales que se sitúan, en la mayor parte de los casos, paralelos a la misma carretera Nacional 332 a su paso por el municipio así lo atestiguan. En ellas son casi infinitos los artículos que podemos comprar, desde cestas  a sombreros, pasando por muebles y todo tipo de objetos y complementos para vestir nuestro hogar de tradición y buen gusto.

Es así hasta el punto de que, más allá de su actividad agrícola o crecimiento en servicios, Gata de Gorgos tiene como mayor distintivo nacional e internacional su tradición artesanal y la  manufactura de cestas de palma, esparto, mimbre, etc…, presente desde hace siglos. El saber artesano, heredado y transmitido de generación en generación, trenza estos capazos uno a uno, hasta obtener los más bellos objetos, desde siempre prácticos y duraderos, incorporando las nuevas tendencias y gustos más actuales.

Su sello de identidad es una elaboración completamente artesanal con fibras vegetales y productos españoles, todos ellos de una calidad insuperable, que son seleccionados, tratados y secados a la manera tradicional mediante procesos naturales, respetuosos 100% con el medio ambiente.

Materiales que se caracterizan por su calidez y a la vez frescor, según la época del año. Son también flexibles y resistentes, muy vivos y de gran belleza, capaces de cruzar la barrera del tiempo para traer el pasado al presente y viceversa sin perder su esencia, su carácter y su autenticidad. Y para los más ecológicos: también son biodegradables.

Entre esos materiales destacan el esparto, una fibra vegetal que se obtiene del grupo de las plantas de la familia de las gramíneas y cuyas hojas son persistentes, destacando la resistencia y perdurabilidad de su conjunto. El esparto español supera en calidad al de todos los países mediterráneos, ya que contienen un mayor porcentaje de celulosa, y su fibra es mucho más fina. Junto al esparto encontramos la palma, otra fibra vegetal  pero que, en este caso, se obtiene del palmito o palmera enana. Sus frutos, llamados vulgarmente dátiles de zorra o palmiches, se emplean en medicina popular como astringente y sus hojas se cortan tiernas y se secan hasta un punto en que no pierdan su elasticidad.

El tercero de los materiales que utilizan los artesanos gateros es el mimbre que, como los otros dos, igualmente es una fibra artesanal. Procede de un arbusto que crece de forma natural a lo largo de los ríos o canales y que es muy resistente a las sequías. Su cultivo se desarrolló durante el Imperio Romano, aunque durante siglos posteriores jugó un papel importante al convertirse en el único medio de transporte de los diferentes productos que se comerciaban entre las aldeas.

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