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¿Conoces las Salinas de Calpe?

Calpe es uno de los principales núcleos turísticos de la Marina. Sus playas, sus marisquerías y, sobre todo, el Penyon d’Ifach (auténtico emblema de la ciudad) la convierten en un destino atractivo durante todo el año. Sin embargo, también cuenta con otro aliciente no tan conocido pero sí muy interesante: sus salinas.
No hace falta ni buscar ni preguntar. Las Salinas de Calpe son fácilmente reconocibles cuando, tras entrar por la ciudad por el norte (procedentes de la carretera nacional o la autopista) descendemos en dirección a la playa. A mano izquierda encontraremos una gran laguna que antaño se utilizó como salinas y que en la actualidad está protegida por su alto valor ambiental y paisajístico.
Observatorio de aves
Su localización, tal y como hemos dicho en el mismo núcleo urbano de la localidad, y su proximidad al Parque Natural del Peñón de Ifach la convierten en un enclave singular e ideal para una gran cantidad de aves, tanto residentes como para las migradoras, en su faceta de lugar de nidificación y descanso.
De todas ellas, no cabe duda que la más espectacular y llamativa es el Flamenco Común, que con una envergadura alar de hasta 170 cm y una longitud de 140 cm sorprende por su extraña silueta y larguísimo cuello. Otra especie que llama la atención es la Cigüeñuela, inconfundible por sus largos tarsos rojos, su pico (que llega a los 7 centímetros) y su contrastado plumaje blanquinegro.
Para poder disfrutar plenamente del observatorio de aves, desde la Guía del Turista os recomendamos visitar este paraje en las primeras y últimas horas del día, especialmente en verano. Podremos observar aves de distintas especies si tenemos en cuenta las distintas épocas de migración y reproducción. Desde la Avenida de los Ejército Españoles tenemos buenos puntos de observación.
Una antigua bahía abierta
Con una superficie de algo más de 40.000 hectáreas, las Salinas de Calpe fueron hace muchos años una bahía abierta al mar. Tras hacerse servir para obtener sal (nos tendríamos que remontar a la época de la ocupación romana de Hispania), con el tiempo se fue aterrando y rellenando, lo cual hizo posible incluso su puesta en cultivo, que se abandonó a finales de la década de los 80. Hoy en día se mantiene una lámina de agua permanente, lo que se consigue gracias al bombeo de agua desde el mar. Con ello es posible atraer a un buen número de aves, incrementando el valor ambiental de la zona.

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